viernes, 29 de junio de 2012

VALICHA


VALICHA
El (otro) himno del Cusco

Por Manuel Acosta Ojeda

Dedicado a Valeriana, el huaino "Valicha" es uno de los más populares y tradicionales del Cusco y es considerado como un himno por los cusqueños. Aquí la historia de Miguel Ángel Hurtado, autor de esta hermosa canción.

El huaino de nombre "Valicha", tiene varias historias en cuanto a su creación y dedicatoria. Lo que no está en tela de juicio, es que el autor de la melodía, fue don Miguel Ángel Hurtado Delgado, nacido el 28 de Octubre de 1922, en el distrito de Acopía, provincia de Acomayo, en el departamento del Cusco. Su padre, don Carlos, vecino notable de la región, instruye a Miguel Ángel en los secretos de casi todos los instrumentos de cuerda: violín, mandolina, guitarra, charango y arpa. Su madre, doña Gabina, le enseña a interpretar el murmullo de los ríos, la ira del trueno, el chojchoj de los maizales, la sombra del cóndor...

Estás querencias se hicieron parte de su corazón. En Lima, fue profesor de música en el Colegio Santo Tomás de Aquino, en los años 1945 y 1946, pero  la capital con su belleza de plástico y cemento, no logró conquistarlo.

En 1949 se matriculó en la Pontificia Universidad Católica del Perú para estudiar periodismo. No lo hizo para escribir en algún diario de Lima, su verdadera razón era que soñaba con formar jóvenes periodistas en 
su tierra natal.

Antes de llegar a la capital, ya había compuesto un huaino dedicado a su Acopía. "Canción andina", cuya letra estaba en castellano y narraba la hermosura del lugar que lo vio nacer.

Valeriana Huillca (Valicha) 
En 1942 vuelve de Lima a Sicuani y allí conoció a una hermosa musa de nombre Valeriana Huillca Condori, Valicha. Miguel quedó deslumbrado con la belleza silvestre de la hija de una señora que ayudaba en las labores domésticas a la madre de nuestro personaje. De cabellos negros, finísimo talle e inmensos ojos oscuros. Ella conmovió los 20 años del músico. Pero las diferencias sociales truncaron este amor casi adolescente.

Siempre pensé que la obra completa de "Valicha" era de Miguel; hasta que leí un escrito de Darío Mejía, quien cuenta de la existencia de un libro:  Valicha: Origen y Autor, publicado en 1990 por Vladimir Alejo Hurtado Sánchez, hijo de Evencio Hurtado Delgado, a él pertenecería la letra en quechua que acompaña a la melodía de la que algún día fue: "Tusuy".

"VALICHA"

Valicha lisa p'asñawan
niñachay deveras,
maypiñas tupánki.
Qosqo uraytañamas,
niñachay deveras,
maqt'ata suwuashian.

Qosqoman chayaruspari,
niñachay deveras,
imatas ruwuanka.

Ajha wuasikunapis
niñachay deveras,
sarata kutanqa.

Chaykunallataraqchus,
niñachay deveras,
Valicha ruwuanman.

Cuartel punkukunapis,
niñachay deveras,
sonqota suwuanqa.

Chaykunallataraqchus,
niñachay deveras,
Valicha ruwuanman.
Puesto punkukunapis,
niñachay deveras,
guardiawuan sinsishian.

En un muy importante diario capitalino la frase: "Valicha, lisa p'asñawan", fue traducido como "Chola puta", lo que no es cierto. Su interpretación sería: coqueta, atrevida.

Es extraño que la letra pertenezca a su hermano, pues el desolado enamorado era Miguel, cuando Valeria partió a la capital del Cusco por mentiras entretejidas por las familias.

Aquí en Lima, la obra se conoció recién a fines de la década de 1950, interpretada por un cantor cusqueño, don Efraín Cuba, cuyo nombre artístico era El Embajador de Quiquijana; en su momento fue el más famoso de los cantantes folclóricos. Tenemos resaltar que este huaino lo presentaba con el titulo de "Huaraca Tusuy" y lo cantaba, bailando con una huaraca de colores, sobre su cabeza. No tuvo mucha acogida, porque lo cantaba de corrido, sin las pausas actuales que lo hacen tan hermoso para el oído y la danza.

A Efraín se le atribuyó por años la autoría de "Valicha", pero no fue al único. También a Policarpo Caballero y a Demetrio Gutierrez (quien escribió la partitura).

Una tarde, cuando era gobernador de Acopía (1953) fue agasajado, con mandolinas, bailes, cantos y aguardiente. Miguel Ángel, eufórico, espoleó su caballo en una recta, tanto que este se desbocó, desmontándolo. Su pie izquierdo quedó enredado en el estribo. Fue arrastrado más de 30 metros. Trasladado al hospital de Sicuani, dejó de existir esa misma noche, un 11 de diciembre de 1953. (1)

(1) Versión de uno de sus tíos maternos,
proporcionada en forma oral.

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Tomado del Suplemento Variedades N° 250 del diario El Peruano






domingo, 10 de junio de 2012

LUCHA REYES


LUCHA REYES
Para cantar recordando



Por Manuel Acosta Ojeda

No solo destacó como cantante criolla, Lucha Reyes fue también una persona alegre, sensible y tierna, a pesar de su sacrificada infancia. Un homenaje justo a la artista que falleció un día como hoy, hace 38 años.

Un día como hoy, 31 de octubre pero de 1973, a las 9:30 de la mañana, Lucila Justina Sarcines Reyes dejó de existir tras sufrir un paro cardiaco, que la sorprendió en plena calle. Lima y el Perú entero se estremecieron, conmovidos por el dolor de esta pérdida, sobre todo porque en esta fecha se celebra desde 1944, el Día de la Canción Criolla; y la llorada muerta era nada menos que la famosísima Lucha Reyes, conocida como "La Morena de Oro de la Canción Criolla".


Recién, a partir de su fallecimiento, se empezaron a conocer datos íntimos de su triste infancia, adolescencia y adultez. Hija de don Tobías Sarcines –limeño– y de doña Lucila Reyes –de El Carmen, Chincha–; familia con gran cariño compartido pero con poquísimos recursos económicos, lo que hoy es calificado de "extrema pobreza". En la calle Aromito (hoy Sechura) en el distrito del Rímac, el 19 de julio de 1936, empieza su corta y penosa vida. Acompañada por 15 hermanos, compartieron la humilde mesa familiar que era llenada con el esfuerzo de su señora madre, quien lavaba ropa ajena, y por los pequeños ingresos que su padre traía cada vez que conseguía un trabajo. En el año 1942, falleció don Tobías, acontecimiento que agravó la angustia familiar. Es muy probable que el segundo compromiso de doña Lucila, con "amor" de padrastro, empezara a deshacerse de los diarios problemas, repartiendo a los niños menores a instituciones benéficas; así llega Lucha al convento de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor, donde estudia hasta el tercero de primaria.


El relato de su infancia tiene por motivo principal destacar que habiendo podido –con toda razón– ser una resentida social, fue al revés. Volcó toda la ternura que muy poco conoció, hacia los desvalidos. La fama no consiguió embriagarla, siguió siendo la misma traviesa cantora, que alguna vez lavara platos y atendiera mesas en el centro musical El sentir de los barrios.


Bernardo Herrera "El Zurdo" y Guillermo Ocharán fueron los primeros guitarristas que acompañaron a Lucha en Radio Victoria. Mención aparte, merece mi amistad con nuestra estrella, que nunca grabó una obra musical de mi autoría, por motivos ajenos a su voluntad.


"Lucha"
Autor: Juan Luis Dammert Egoaguirre

Quiero ver a la oscura cantante
que empezaba en la radio,
que triunfó con sus negras mejillas
y su voz de oro fino.

Amada por multitudes,
casi tan pobres como ella,
la muchachita dejada
a las puertas de un convento.
Tan solo por un momento
quiero cantar recordando

las canciones que bordabas
al pie de tu sentimiento.

El día en que tú nos dejaste
para entrar en la sombra,
cantaron las campanas al vi
y las flores lloraron.

Hermosa la muchedumbre;
marchaba tras tu presencia
un destacamento humilde
que pocas veces es visto.

En el gran escenario vacío
de la ausencia y el frío
quiero yo dejar
una flor de nostalgia
a la oscura cantante.


Esa flor, no es de pena y olvido,
es de canto encendido
que va a florecer,
escribiendo en silencio
la mejor melodía,
desterrando el olvido
a los reinos del canto
donde nadie se ausenta,
donde estamos cantando
recordando y cantando.

Para cantar recordando
de la loma más allá los jilgueros
para cantar recordando
volando de rama en rama
para cantar recordando
se dicen el uno al otro
para cantar recordando
la vida que están pasando
para cantar recordando
de la loma más acá.

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Tomado del Suplemento Variedades N° 249 del diario El Peruano.


Lucha Reyes - Tu Voz (Juan Gonzalo Rose)





lucha reyes - mira bien si hay razon






sábado, 28 de abril de 2012

"NICO" CISNEROS GARABITO


"NICO" CISNEROS GARABITOEntre tintas y "tintos"

Por Manuel Acosta Ojeda

El periodismo no fue ajeno a la música popular peruana. Y no nos referimos únicamente a las noches de bohemia y jarana, sino a que varios cronistas, como Nicolás Cisneros, fueron inspirados autores de valses y marineras.

El periodismo nacional ha sido y sigue siendo egoístamente centralista –con pocas y honrosas excepciones–, como si Lima fuera el Perú. En tal sentido, recuerdo que por 1940 existían, en clara competencia, tres diarios principales: El Comercio , de la familia Miró Quesada, La Prensa , de Pedro Beltrán Espantoso, y La Crónica, del Imperio Prado.

Este último, en la década de 1950, tuvo tres ediciones diarias, además de un suplemento dominical. Su local funcionaba en la actual cuadra 2 de la avenida Tacna (Calle del Huevo), donde también funcionaba la radioemisora del mismo nombre.

Por intermedio de Eduardo Márquez Talledo, conocí a Nicolás Cisneros, conocido como "Nico", quien trabajaba allí y que en lo referente a nuestra música popular y tradicional era el más querido y cercano escritor a los cultores de este arte.

Interesado, como pocos, en contar la verdadera historia, no solo de nuestra canción, sino de nuestros costumbrismos, limeños y nacionales.

Con un automóvil y un fotógrafo de  La Crónica , visitaba a innumerables cantantes, instrumentistas, compositores, bailarines, cocineras, pintores, editores de cancioneros, historiadores y a todo personaje que tuviera algo que ver con tradiciones populares, sobre todo limeñas.

Nació en Lima el 13 de octubre de 1917, descendiente de una familia cuyos niños nacían "con su periódico bajo el brazo" (1). Su hermano Paco Cisneros era un dibujante muy solicitado por revistas y suplementos especializados. El hijo de su hermano mayor es el laureado poeta Antonio Cisneros. Entre sus antepasados se recuerda a los poetas: Luis Benjamín Cisneros (1837-1906) y Luis Fernán Cisneros Bustamante (1882-1954).

Nunca me hubiera enterado de las posibilidades poéticas de "Nico" de no ser por Eloísa Angulo Mansilla, primera voz del dúo Las Criollitas. Filomeno Ormeño tocaba a cuatro manos con Lucho de la Cuba, entre otros, un valse de melodías muy bellas y por esa época solo lo escuché cantar por la mencionada Eloísa, me estoy refiriendo al valse "La idolatría".

Ella me contó que lo aprendió de Luciano Huambachano, quien –entre risas– dijo que la letra se escribió en la mesa de un bar, entre él y "Nico".

La idolatría
es signo del amor.
El culto nos lo da,
el ser que tanto adoré.
Y tanto en ruego pedí,
hasta que al fin
pude convencer /...

La música de esta obra pertenece a don Óscar Molina Peña, nacido en Los Barrios Altos de Lima, en 1876. Se dice que este valse fue compuesto para piano en 1906 y llevado a la partitura por el músico Romualdo Alva, historia de la que nos ocuparemos más adelante.

Con partes de Las Tradiciones Peruanas de Ricardo Palma, construyó los siguientes versos, que fueron musicalizados por Alcides Carreño, en ritmo de marinera norteña y llevado al disco por Eloísa Angulo.

"Araña quién te arañó"
Yo te conozco melón
desde cuando eras pepita.
No te acuerdas remolón
cuando llorabas por Rita,
si ella no te enterró
fue porque de hambre murió.
Unos mueren de amores
y otros de olvido.
Qué tanto brinco cangrejo
cuando el suelo está parejo.
Araña quién te arañó
una araña como yo.
Cerremos la discusión
oh! grandísimo melón
el pesca'o 'tá sin vender
y ya es hora de beber.
Al otro lado del río
mi hijito llora
porque se le ha perdido
el ser que adora.

Abelardo Vásquez Díaz musicalizó como pregón limeño los versos que escribiera Nico con el título de "Pan de Dulce", y que empiezan así:

Pan de dulce
Pan divino
Pan de exquisito sabor
Hecho con mieles de amor
De algún panal peregrino /...

……
(1) Frase jocosa dicha por don Luis Jaime Cisneros 
Hamann.
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Tomado del Suplemento Variedades N° 247 del diario El Peruano

Idolatria - Eloisa Angulo



Araña, quién te arañó - Eloisa Angulo



sábado, 14 de abril de 2012

Adiós, pueblo de Ayacucho


¡PERLASCHALLAY!
Adiós, pueblo de Ayacucho

Por Manuel Acosta Ojeda

Es la canción emblemática de todo ayacuchano. Poco se sabe sobre su origen, pero, sin duda, es muy popular y forma parte de la tradición musical de ese pueblo. Un tema que ha trascendido en el tiempo.


Todas las canciones populares, transmiten un profundo sentimiento. Me refiero a las canciones "no comerciales". A las sinceras. A las que se escriben, pensando en el pueblo. Las canciones de nuestra cordillera, comunican una pena de siglos. Tal vez la más sentida de todas, sea Adiós, pueblo de Ayacucho,la cual, sin temor a equivocarme, es el himno de esa hermosa ciudad. También la he escuchado llamar Perlaschallay. Según los viejos ayacuchanos, este tema es muy antiguo. Pertenecería a finales del siglo XIX o principios del XX. Y el mismo Estanislao "Tani" Medina, a quien el pueblo reconoce como propietario de la canción, negó ser su autor. Dijo que la había escuchado, siendo un niño todavía. Con los años y acompañado de su arpa, "Tani" la difundió por todo el Perú, sin existir presentación artística alguna de este gran maestro, donde se tocara dicho huaino. En los desaparecidos concursos de la Fiesta de San Juan de Amancaes, en el Rímac, el buen "Tani" ganó, en 1930, con el huaino que le abriría las puertas de la difícil Lima de la época. Luego llevó la obra musical anónima al disco VE 30150 del sello Víctor, correspondiente a los discos que fueron grabados por los ganadores en ese año.

Hay muchas versiones -algo románticas- sobre los orígenes de esta obra musical. Existen muchas interrogantes sobre ¿de cuándo data?, ¿quién la hizo?, ¿por qué motivo? o ¿dónde se hizo? Pregunté a varios músicos mayores, ya fallecidos, pero nadie tenía certeza, me contaban lo que habían escuchado.

Las versiones más aceptables son dos. Una me la contó don Florencio Coronado, en una entrevista para Radio Nacional del Perú sostuvo que fue dedicada a la victoria de los patriotas sobre los realistas en la Batalla de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824. Pero hay otra que históricamente tiene más solvencia. Cuentan que don Andrés Avelino Cáceres, -el héroe máximo de la Breña, personaje  infinitamente querido por las clases más humildes de los Andes-, sirvió de inspiración para este clásico andino. 

Cáceres tuvo dos gobiernos presidenciales (1886-1890) (1894-1895), de los que no salió bien librado La alta sociedad se encargó de que el desencanto hacia el "Brujo de los Andes" creciera como el sol andino en alborada.

El 17 de mayo de 1895, se da lugar al enfrentamiento armado decisivo, el que dejó un penoso saldo de mil peruanos muertos, entre caceristas y pierolistas. Obligando al desprestigiado Cáceres a renunciar a la Presidencia. Ocupó el Palacio de Gobierno, Nicolás de Piérola, iniciándose la República Aristocrática, como la llamara Jorge Basadre.

Derrotado, volvió a su terruño (1), pero no fue bien recibido. Dolido, tuvo que emprender la ruta de regreso. Dicen que cuando cruzaba los caminos de Huancavelica, un paisano ayacuchano, hizo estos versos, como si fuera el mismo "Taytacha" Cáceres, quien partió del Perú hacia Buenos Aires, donde radicaría por unos cuantos años.

Este emblemático huaino, tiene varias versiones. Aquí transcribimos solo una.

Adiós pueblo de Ayacucho, Perlaschallay.
Tierra donde yo he nacido, perlaschallay.
Ciertas malas voluntades, perlaschallay.
Hacen que yo me retire, perlaschallay.

Pagarinsi ripuchiani Perlaschallay.
Manapita adiósnispa perlaschallay.
Causaspaycha kutimusaq perlaschallay.
Huañuspayga manañacha perlaschallay.

Adiós pueblo de Ayacucho perlaschallay.
Donde he padecido tanto, perlaschallay.
Por más lejos que me vaya, perlaschallay.
Nunca podré olvidarte, perlaschallay.

La parte en quechua dice:

Mañana me voy/ sin despedirme de 
nadie,/ si vivo, volveré/ si muero, ya no.
Adiós pueblo de Ayacucho,/ mírame, 
ya me voy / por más lejos que me 
encuentre, nunca podré olvidarte.

……
(1) Nació en el distrito de Orcos, Ayacucho, un 10 de 
noviembre de 1836.

Tomado del Suplemento Variedades del diario El Peruano


ADIOS PUEBLO DE AYACUCHO - ESTANISLAO "TANI MEDINA" 
Lado B del Disco Victor VE 30150



ADIOS PUEBLO DE AYACUCHO - RAÚL GARCÍA ZÁRATE









domingo, 8 de abril de 2012

GUITARRA CHOLA


GUITARRA CHOLA
Hecha en el Perú

Por Manuel Acosta Ojeda

Si bien su origen es europeo, la guitarra peruana tiene identidad propia y es uno de los símbolos musicales del Perú, adaptándose a las vivencias del hombre peruano y a ello contribuyeron ingeniosos constructores como Abraham Falcón.

Este suelo es un hogar de guitarristas y de guitarras. No sabemos quién haría la primera guitarra peruana. Lo que sí sabemos es que tuvieron mucho prestigio. Hasta que el consumismo, antinacional y extranjerizante, hizo que la guitarra peruana pase al olvido.

Hace unos 60 años se hablaba con admiración de una guitarra arequipeña; tuvimos magníficos constructores –no fabricantes–, en todo el país. En nuestra capital, Lima, eran muy estimadas por la década de 1940 las guitarras "Huertas". Su hijo Alejandro siguió el camino de su padre. Pero había un constructor de quien se hablaba en voz baja. Era don Federico Fajardo, se decía en el "ambiente" que cobraba "carísimo". Lo cierto era que construía una guitarra por año, con increíble cariño y una paciencia paternal. Sólo cobraba por su trabajo.

Conocido era también el nombre de Rómulo Alaluna. Después saldría don Abraham Falcón García, con quien me une una enorme amistad, desde mis primeros 25 años. "Tan fuerte como el cañazo", hombre sencillo, que gusta mucho de la bohemia. Andábamos Carlos Hayre, Pablo Casas, Abraham y algunos amigos del barrio con "chapas" muy curiosas.

Recuerdo que por 1967 ó 1968, Abraham se "pintó de cuerpo entero". Sus guitarras ya eran conocidas. Y decidió hacer una gira de promoción. Invitó, nada menos, que al maestro Juan Britto Ventura, profesor de guitarra en el Conservatorio Nacional de Música y a un servidor, para que se encargara de la parte hablada. Viajamos por Lobitos –donde empezó–, Talara, Piura, Chiclayo y Trujillo. En el campamento petrolero de Lobitos hacía 32° C. a la sombra.

El maestro Britto había preparado un programa impecable; obras de las llamadas "barrocas", españolas, sudamericanas y peruanas.

Yo, me había leído todo lo posible sobre la historia de la guitarra, pero el público era tan sencillo, tan entusiasta, que me pareció incorrecto aburrirlos con una conferencia. Presenté al maestro Britto y pedí al público permiso para que don Juan se quitara el "michi", del esmoquin. En la segunda parte del recital, el calor había aumentado a 36°, por lo que con otro aplauso hicimos que el maestro se quitara el saco. La gente –todos en guayabera– aplaudía de pie. Abraham no vendió ni una guitarra, pero estaba feliz.

Y así recorrimos el norte, dándonos encontrones con los "burromaestres", que no colaboraron en nada. Pero Falcón, jamás se quejó. Cuánto dinero gastó o perdió, no lo sé. Solo sé que dejó gratísimos recuerdos, sobre todo en Piura. Obsequió varias guitarras después de cada presentación; los requisitos para recibir el regalo eran: ser joven, tocar bien la guitarra y ser de bajos recursos económicos.

La calidad humana de Abraham Falcón García es muy poco conocida. En su taller de Luna Pizarro, en el distrito de La Victoria, se daban cita muchos guitarristas consagrados y otros, que luego lo serían.

Las guitarras Falcón se han paseado por el mundo en las manos de Raúl García Zarate, Carlos Hayre Ramírez, Daniel Kirhuayo, Carlos Montañés Campos, Vicente Vásquez Díaz, Pepe Torres Ventocilla, Rafael Amaranto Castillo.

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Tomado del Suplemento Variedades del Diario El Peruano


Taller de construcción de la Guitarra Peruana de Concierto (Abraham Falcon)

















Guitarra Peruana." Vírgenes del Sol".Raúl García Zárate


Guitarra Peruana.Juan Britto Ventura.

Aquí el enlace del Maestro Juan Britto Ventura





jueves, 5 de abril de 2012

LA HABANERA O DANZA-CANCIÓN

"EL PAYANDÉ", ESCRITO A FINES DEL SIGLO XIX
La habanera o danza–canción

Por Manuel Acosta Ojeda

En sus orígenes, la música criolla dejaba notar la influencia de los ritmos que llegaban del exterior. Una canción que testimonia esa época es "El Payandé". Interpretada en sus inicios a ritmo aligerado, semejante a un danzón, con el tiempo se hizo más lenta.

La versión que durante mucho tiempo circuló por Lima, y fue aceptada por mucha gente del "ambiente", venía de labios de don Manuel Quintana Olivares (1), quien contaba que los peruanos que volvieron de Panamá, en 1893, luego del fracaso del francés Ferdinand de Lesseps –quien quiso construir el Canal de Panamá, desde 1888 hasta el año de 1892–, nos trajeron las primeras "habaneras", a las que también llamaban: "danza" o "danza-canción".

Esta versión ha sido desechada, por el tiempo y por los estudiosos de la canción y danza sudamericanas, que han demostrado que la "habanera", ya se conocía en la capital del Perú desde mucho tiempo atrás y, como lo dice Carlos Vega, antes de 1860.

Llegaría a Lima con las compañías de Zarzuela y las del llamado género "chico", en las que estaba la "zarzuelita". Está, pues, descartado que viniera a finales del siglo XIX, pero lo que sí es probable es que trajeran la forma de bailarla, ya que en la zarzuela solo se cantaba.

Su principal antepasado es la "contredanse" francesa, que llegaría a Cuba en 1800, convirtiéndose en un rotundo éxito. Luego de ser aceptada, es adoptada, iniciando su proceso de transformación, absorbiendo los sabores musicales y literarios de la isla, tropicalizándose. Con el nombre, ya recortado, de "danza" y también llamada "habanera", viajó y conquistó a toda Latinoamérica. Obteniendo su consagración final al volver a su continente original, a pesar de sus notables cambios.

"Tal vez nadie hizo tanto por su difusión, como Sebastián Iradier, un vasco que vivió en Cuba y murió hacia 1865. Se le recuerda como autor (aunque acaso no hizo más que transcribirla) de "La Paloma" y de la habanera que Biset adaptó en Carmen." (2)

La más antigua por este suelo, de autores conocidos, con música peruana, pero con letra de un colombiano, sería: "El Payandé", de Luis E. Albertini y Vicente Holguín, que fuera grabada por el legendario dúo Montes y Manrique en las hoy centenarias grabaciones en Nueva York, en 1911. El ritmo de su primera grabación se acerca más a un danzón, recordando que se bailaba. Las demás grabaciones, por hacerla –tal vez– más elegante, la han cantado, cada vez más lenta.La letra ha sufrido muchos cambios a través del tiempo, donde se le han quitado y aumentado estrofas. Aquí les mostramos una versión de 1892, del Cancionero Popular. Aurelio Collantes da fe, de una impresión de 1882, de Isidro Laverde Amaya, que aún no conseguimos.

EL PAYANDÉ

Nací en las playas del Magdalena
Bajo las sombras de un payandé,
Como mi madre fue negra esclava
Pues yo la marca también saqué.

¡Ay! Suerte la mía, cargar cadenas
y ser esclavo de un vil señor.

Por la mañana cuando amanece
Salgo al trabajo con mi azadón,
Como a tasajos plátano asado,
Riego la tierra con mi sudor.
Bajo la sombra de una palmera
Voy a ocultarme de ardiente sol.

Látigo fiero cae en mi espalda
Y me recuerda que esclavo soy.
Como pudiera lograr la entrada
Para vengarme de mi señor;
Como yo viera su cara airada
Yo le arrancaré su corazón.

Mi pobre padre también fue esclavo
Llevó la misma suerte que yo,
Mi buena madre en resto yace
El único hijo que queda, yo.

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Tomado del Suplemento Variedades N° 243 del diario El Peruano (19/09/2011)



MONTES Y MANRIQUE - EL PAYANDE (1911)



sábado, 31 de marzo de 2012

CANCIÓN "EL OBRERO"

CANCIÓN "EL OBRERO"
Entre Pasco y Áncash
Por Manuel Acosta Ojeda

Manuel Grijalva con Graciano Rixi y Jacinto Palacios figuran como autores de uno de los huainos más populares del Perú, "El Obrero", que se diferencian por muy pequeñas variantes, el primero fue inscrito en el Municipio de Cerro de Pasco y el segundo en la Biblioteca Nacional.

"¡En vano niña pretendes/ olvidar al pobre obrero! Son los primeros versos de uno de los huainos más populares del Perú. Toda mi vida estuve seguro de que este huaino pertenecía al maestro Jacinto Palacios, a quien tuve el honor de conocer por 1950. Cantante, guitarrista y compositor; famoso y muy querido.

Conocido como "el padre del folclore ancashino". Autor de "Mujer Andina", "Zorro Negro", "Caudillo Atusparia", "Trabajador de Minas", "El Minero" y muchas obras más.

Dicen que la necesidad crea la casualidad y viceversa, lo puedo confirmar.

Jamás me hubiera enterado de la historia de este huaino, de no ser por la invitación del poeta Luis Pajuelo Frías, director del Centro de Cultura Popular Labor, quien solicito mi apoyo, a principios de la década de 1980, para definir las canciones, los cantantes y los instrumentistas del disco Historia de la Música Minera de Cerro de Pasco.

El huaino "El Obrero", figura como de Manuel Grijalva Cabello en la letra y como musicalizador a don Graciano Rixi, considerado como el mejor compositor cerreño. El huaino del que estamos tratando, ocupó el primer puesto, en los carnavales de 1924. En los concursos que se celebraban anualmente, en los meses de febrero, en la "Real Ciudad de las Minas", Cerro de Pasco.


"EL OBRERO"
Música: Graciano Ricci
Letra: Manuel Grijalva Cabello


Si te ofrezco mi cariño
si te digo que te quiero,
tú me dices "yo no quiero
el amor de un carbonero".


En vano niña pretendes
despreciar así al minero
olvidando que es sincero,
el amor del pobre obrero.


De mi cara la negrura
no es el color permanente
es color que diariamente
sale oscuro de mi frente.


Como quieres que yo viva
sin esperanza ninguna
en la mina trabajando
la muerte solo esperando.

Parece ser que Manuel Grijalva, trabajó en las minas de carbón de Goyllarisquizga (en quechua: "donde cayó la estrella"). O tal vez escribió la letra del huaino a algún minero dedicado al duro trabajo de extraer, el "carbón de piedra".

Al año siguiente, para el concurso de los carnavales, en 1925, volvió a ganar la música de Graciano Rixi, con la muliza: "A ti". La letra es de Mariano V. Collao: "De la vida en el camino/ muchas veces encontramos/ al placer que va de prisa/ y al dolor que va despacio".

Curiosamente, en 1929, el mismo huaino "El obrero", con algunas variantes en la letra, gana el concurso de la Fiesta de Amancaes en el Rímac, interpretado por Jacinto Palacios Zaragoza. Pero es recién en 1955, cuando se registra con el número 104, donde dice a la letra: "Jacinto H. Palacios Zaragoza, ha depositado en esta Biblioteca, de acuerdo con la Ley del 31 de Octubre de 1849, dos ejemplares de la publicación intitulada "El Obrero"-Chuscada. Música y Letra". Biblioteca Nacional. Reg. Propiedad Intelectual.

Inscrita como sigue:
El Obrero

En vano, niña pretendes
olvidar al pobre obrero,
sabiendo que es sincero
el amor del pobre obrero.

Como quieras que yo viva
si tú vives engañando,
trabajando en las minas
solo la muerte esperando. 

La negrura de mi rostro
no es un color permanente,
trabajando diariamente
con el sudor de mi frente.
Tomado del Suplemento Variedades N° 244 del El Diario El Perunao (26/09/2011)


sábado, 10 de marzo de 2012

MAESTRO DE OBRAS

Constructor de Canciones y Sueños

MAESTRO DE OBRAS

Por Manuel Acosta Ojeda (24/01/2011)

Maestro de obras Don Alcides Carreño Blas es, para muchos, el que abre las puertas de la ciudad de Lima a la canción norteña. Heredero de Pedro Bocanegra Poémape, de Chiclayo; de Héctor “Patorro” Rojas Goyoneche, piurano, y del “negro” José del Carmen Martínez, trujillano, quien según Augusto Ascues, sería el autor del tondero Me tienen tus ojos, china.

El “Cholo” Carreño, nació el 24 de enero de 1905, en el barrio de Santa, de Trujillo. Su señora madre tenía una “sazón” espacialísima y muy conocida. Los platos típicos que preparaba eran “de chuparse los dedos”. Por esa fama fue contratada para la casa de uno de los apellidos más famosos del Perú: Haya de la Torre. Alcides, de tres años más o menos era el acompa-ñante de su mamá. Al poco tiempo se convirtió en el engreído de la familia, Zoila, Lucía y Víctor Raúl, jugaban con él, correteando por toda la casa.

El “Cholo” recordaba cómo le curaron unos granos que le salieron en la cabeza y luego se le infectaron. Zoila y Lucía, lo agarraban de los brazos y Víctor le jabonaba la cabeza haciéndolo gritar. Después de algunos años su mamá tuvo que dejar el trabajo, pero el pequeño se había acostumbrado a vivir allí, así que le rogó que lo dejara. Varios años después su madre volvió por él. Víctor Raúl, quien se había encariñado con Alcides, le suplico que no se lo llevara, que allí lo iban a criar, que no le iba a faltar nada. Su madre se fue muy triste. Pero no se dieron cuenta que el pequeño estaba escuchando y creyó que nunca más vendrían por él. Salió por la puerta falsa, corrió tras su madre, la alcanzó y se unieron en una sola lágrima.

Su incursión al mundo musical fue porque una bella doncella prefirió el amor de un amigo guitarrista, lo que animó a que nuestro personaje estudiara el instrumento. A la par, empezó a trabajar en la fábrica de jabones “Landauro”, luego pasó a la de curtiembres “Zamarruga”, hasta que su amigo José Maúrtua, -gran admirador de su forma de cantar- quien era “maestro albañil, le ofrece trabajo.

El Perú vivía el oncenio de Augusto B. Leguía, era 1924, año del centenario de la Capitulación de Ayacucho, bajo ese escenario, llegaron a Lima desde Salaverry –donde abordaron el vapor chileno llamado: “El Paleta”, que hacía viajes hasta el Ecuador– el “cholo” con su hermano Paulo, trayendo como equipaje, la bendición de su madre y un millón de sueños. A esa edad uno cree, que puede besar el sol, pensó que con sus tres oficios conquistaría la capital, la envolvería y se la llevaría de regalo a su madre. Pero en lugar de trabajo y hospitalidad, se encontró con indiferencia y hostilidad. Fueron varios los accidentes que sufrió Alcides en su oficio de albañil, convertidos, con los años, en graciosas anécdotas. El primer valse que creó en música y letra fue:

QUISIERA 

Quisiera reír, llorar y cantar;
reír sin recordar mi dolor,
llorar sin demostrar mi pasión,
y al son de una canción,
cantar para olvidar
que está aprendiendo a odiar,
mi pobre corazón.

La vida me hace pensar,
que es imposible en el amor,
reír, gozar y una canción cantar
sin demostrar dolor,
y al menos olvidar,
las penas del amor.

Cuando pienso en la cruel mujer,
quisiera contagiarle mi querer,
y al verla sufrir mi padecer.
gozar por su dolor,
por su llanto, reir,
y guardarle rencor,
hasta verla morir.
Este valse en muchas ocasiones parece tener un mensaje incongruente pues la letra sufre pequeñas pero tremendas alteraciones, como “ni menos olvidar” por “y al menos olvidar”.

Se atrevió a “construir” valses al estilo limeño como  Querubín, al estilo español:  Morena ; marinera limeña con resbalosa:  Negro tamborilero; festejo:  La Tomasa; y huainos muy bonitos, aunque Urpichallay –compartida con Julio Velarde– es recordado con mucho cariño por todos los amantes de la música no solo costeña, sino peruana.

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Tomado del Suplemento Variedades del diario El Peruano (24/01/2011)

QUISIERA - Los Davalos



QUERUBIN - Delia Vallejos


domingo, 26 de febrero de 2012

LAS "VICTORIAS" DEL CRIOLLISMO


NO NACIERON EN LA VICTORIA 


 Las “victorias” del criollismo 

Escribe: Manuel Acosta Ojeda
23/10/2010

La mujer siempre ha sido el motivo principal para la creación de la mayoría de obras de arte y en particular de las musicales, sin distinción de clases. Los barrios de Lima fueron cuna de valses y polcas que llevaban como título el nombre de la mujer amada, siendo muchas veces estrenada en la oscuridad de la noche, al pie de la ventana de la pretendida dama. El más antiguo valse que conocemos esta considerado como de dominio público:

VICTORIA
Dicen que los niños duermen,
bajo las alas de un ángel.
Más yo no envidio a los niños,
por que me vela tu imagen.
Mi vida es una historia,
de sufrimiento nomás.
Porque he querido a Victoria,
y no la puedo olvidar,
por eso es que lloro,
mi suerte fatal.
Dicen que no nos queremos
porque no nos ven hablar
a tu corazón y al mío
se lo pueden preguntar
Anotamos que Aurelio Collantes apunta el mismo valse, con mínimas diferencias, aumentando una cuarteta, que nunca escuché cantar y que rompe el ritmo octosilábico:

“Toda flor derrama esencia
toda estrella vierte luz,
pero ni el Sol ni las estrellas
alumbran como me alumbras tú.

La primera y “cuarta” estrofas corres-ponden a la autoría del poeta mexicano Juan de Dios Peza hecha en 1876, pero recién publicada en 1891.

“Cada  flor derrama esencia,
cada estrella vierte luz,
pero ni  flores ni estrellas
me deslumbran como tú”.  Sería la versión original.

Con respecto a la tercera estrofa, la recuerdo como una Jota aragonesa, que provendría de los cantares populares españoles recopilado en 1865 por Emilio De la Fuente y Alcántara.

La segunda “Victoria”, pertenece a Teodoro Ernesto “el chino” Soto Agüero, el más joven del grupo musical que rodeaba a Felipe Pinglo. Este valse lo escuché recién por 1960 en un barrio de La Victoria, cantado por su mismo autor y cometí la impruden-cia por ignorancia de decir en voz alta: “se parece mucho al valse 'Victoria' de Miguel Cabrejos”, vi varias caras de enojo, menos la del “chino” el que sonriendo me dijo: “pre-gúntale a tu compadre Pablo”, refiriéndose a Pablo Casas. Así lo hice y con su acostumbrada lentitud respondió: “efectivamente es de Soto, más o menos del 42”.

Es tu vida destrozada
por el murmullo exigente
de los que antes no supieron
comprender.
Fuiste madre, madre  mártir
pues tu honor está pendiente
para el mundo que todo lo quiere ver.
No comprenden, que tú sufres,
no comprenden,  que tú lloras,
no comprenden, que tu honor ha de ser
 Pues tu nombre así lo dice
y hasta el mundo así lo exige
¡Oh! Victoria al  final haz de ser.
Y los que antes rodeaban tu vida
Oh! Victoria, pedirán un perdón
y perdona a aquel que en esta vida
un pecado tenga así ante Dios
¡Oh! Victoria, no supiste
que esta vida esta llena
de miseria, de dolor y rencor.

La tercera “Victoria”, sospechosamente tiene un gran parecido musical y literario con la anterior. Cabe anotar que Miguel Cabrejos ya conocía el tema de Soto al componer un valse con el mismo nombre.

VICTORIA
Si canalla fui contigo,
sólo quiero que comprendas,
¡Oh! Victoria, que mi vida ha cambiado.
Ya no soy aquel mal hombre,
que un día te abandonara
por un falso y traicionero cariño.
Bien merecido tengo el castigo de Dios,
por eso ahora, te pido perdón.
¡Por favor! no me dejes,
mira que yo te seguiré queriendo vida,
con todito el corazón.
Perdona y olvida amor,
si algún día te ofendí,
no permitas que siga sufriendo.
Artículo tomado del Suplemento Variedades del diario El Peruano

VICTORIA (Dominio Público)



VICTORIA (Miguel Cabrejos)






lunes, 9 de enero de 2012

EL ULTIMO INGA

EL ULTIMO INGA Y EL “PERÚ DE SUS AMORES” 

Por Manuel Acosta Ojeda.

La palabra criollo, en el Perú ha cambiado muchas veces de significado. Actualmente, para ser criollo se requiere antes que nada haber nacido en la costa y preferentemente en la capital, ser pícaro, trompeador, bebedor, excesivamente alegre, hasta el extremo de ser sinónimo de estafador.

Con estas condiciones el personaje que motiva el presente artículo no sería un criollo. Nacido en el distrito de Matahuasi, provincia de Jauja, en Junín, un 13 de octubre, del amor de Timoteo Inga Escobar y doña Benjamina Segovia, nació Carlos Inga Segovia.

Luego del Oncenio de Augusto B. Leguía vinieron épocas de gran agitación política y de fuerte represión contra el pueblo, causadas por la dictadura de Sánchez Cerro. Lo que obligó al padre de Carlos a enviarlo de la mano de su abuelita, hasta Lima. En esa época se escuchaba por la radio la voz de Carlos Gardel, despertando la afición por la música argentina, haciendo que Inga debutara con un tango en 1936 en Radio Internacional, situada en el callejón de Petateros –hoy Pasaje Olaya– dentro del programa “La escuela de Maruja Venegas”, compartiendo escenario con Lucy Smith –a quien le compuso un hermoso valse grabado por Los Cholos, en triste recuerdo a su fallecimiento– ym Leonidas Collantes, dueño de una voz con tesitura de tenor.

Del barrio de Mercedarias, Barrios Altos, se mudó a Lince en 1939, donde vive hasta ahora. Teniendo como vecinos a muchos cantantes famosos de la época, como Los Hermanos Govea, el dúo Costa y Monteverde y un joven trujillano llamado Luis Abanto Morales.

La amistad con este último se afianzó al integrar el conjunto denominado “Melodías Criollas” con Ramón Urizar en el piano y las guitarras de Mateo Lazo, Manuel Balta y Manuel Zavala, actuando en Radio Goycochea en 1941 –después de dos largos años de ensayo–, teniendo el honor de ser apadrinados por dos grandes: el piurano Francisco Reyes Pinglo y la moqueguana Amparo Baluarte Cornejo.

El “boom” de los auditorios de las Radios, era tal, que cada uno contaba con su propio marco musical y sus integrantes eran “exclusivos”. Es por esta razón que el conjunto llega a su fin, ya que sólo convocaban a solitas y dúos. Así Carlos y Luis conforman el Dúo Segovia-Morales, recorriendo Radio Victoria, América y Nacional. Poco tiempo después, a finales de la década de 1940 el gran Filomeno Ormeño los llamó a trabajar con él, viajando a Santiago de Chile para grabar 80 canciones para la RCA Víctor de ese país. En el viaje los acompañaron las hermanas Aída y Rosina Martorell. Allá se encontraron con Manuel “Chato” Raygada, con quien grabaron también.

Los contratos iban y venían, había que viajar hacia Argentina, pero su corazón ya le pertenecía a doña Josefina Parra Sánchez con quien se casa el 18 de mayo de 1947, quedándose en Lima a trabajar en una empresa constructora.

En 1952 decide formar el “Trío Lima” con José Arbulú y Guillermo Santos, trabajando para Radio San Cristóbal donde cada martes se rendía homenaje a un compositor criollo, entre los cuales estuvieron Felipe Pinglo Alva, representado por su hijo Felipe, Eduardo Márquez Talledo y Lorenzo Humberto Sotomayor.

Dentro de sus composiciones encontramos los valses “Pablo Casas Padilla”, “La Oración del Huérfano”, “Perú de  mis amores”; los festejos “Tierra Limeña” y “La dulcera Tomasa”;y el tondero “Acurrucutú limeña”.

Carlos Inga representa para la canción costeña limeña uno de los pilares en la formación de los nuevos valores, por su ejemplo de artista solidario y honesto. Cantor, compositor y gran señor.

Perú de Mis Amores - Eduardo del Perú


Acurrucutú limeña - Eduardo del Perú



Tomado del Suplemento Variedades del diario El Peruano.

CANTO INSPIRADO A LIMA


Lima hace muchos años dejó de ser esa villa colonial. Ahora es una ciudad de "todas las sangres" a la que le cantan sus hijos adoptivos, que han encontrado en ella ese encanto inigualable que les sirve de inspiración.


Por Manuel Acosta Ojeda

Este aniversario de Lima, será festejado por los "provincianos" y por sus hijos nacidos en esta oscura ciudad. Hace muchos años que la "tres veces coronada Villa"  alberga y se hace inmensa gracias al esfuerzo,  propio de los hombres del campo. De aquellas lejanas tierras, de donde vienen nuestros alimentos, llegaron tres personajes que fueron los que más le cantaron a Lima: Isabel "Chabuca" Granda Larco de Apurímac; Mario Cavagnaro Llerena de la Ciudad Blanca, Arequipa; y Augusto Polo Campos, de Ayacucho.

Chabuca, la más conocida de las autoras peruanas en el ámbito internacional, hizo La Flor de Canela, Mi ofrenda, Lima de veras, Señó Manuel, José Antonio,  entre otras dedicadas a nuestra capital.

Mi ofrenda - I. Granda
Lima de mis amores
ponte de tu color carmelo
y tus guirnaldas de  flores,
es que ha de llegar un guapo
llanero de tierra extraña,
ha de llegar de su tierra
con la luz de la mañana,
serás mi ofrenda galana,
el bello marco a mi amor
ay, Lima ponte de fiesta,
viste tu viejo color,
ay, Lima sabe a canela
y aroma clavo de olor
mañana por la mañana
cuando llegue ese señor...
Lima de novia - M. Cavagnaro
Bañada por las aguas
de un mar que te acaricia,
coqueta y soñadora
asi eres Lima, tú.
Romántica y altiva
alegre y soñadora
eres por ser hermosa
la novia del Perú.
¡Perú, Perú, tu tierra limeña
te canta con este vals,
para tu gracia señera
y nada más, y nada más.
Que un vals Perú
que te entrega un corazón
que ama, ríe y canta
y sueña por tu inspiración.
Limeño soy - A. Polo
Lima, mi vieja Lima,
que aún conservas
el garbo altivo de los virreyes.
Lima, mi vieja Lima,
te quiero tanto
por el encanto que aún retienes.
Lima, si tú supieras
que enamorado de tu bohemia,
bohemio soy.
Y aunque pasen los años,
tú eres la misma
mi vieja Lima de ayer y hoy.
Llanto de un campanario
noches, Luna de plata,
luces que te iluminan
como un rosario,
rejas que siempre escuchan
mi serenata.
Lima, mi vieja Lima,
quiero que sepas que a donde voy
siempre será mi orgullo
decir a todos  ¡ LIMEÑO SOY ! 

Circunstancialmente fueron cantadas y convertidas en famosas, también por hijos de nuestras trabajadoras provincias. Panchito Jiménez, del Conjunto Fiesta Criolla, venido desde Chiclayo; Luis Abanto Morales de Truji-llo, cuyo canto dio inicio a una nueva forma de interpretación; y el criollísimo "carretita" Jorge Pérez, nacido en Huaraz.






Encontré –buscando en mis antiguos recuerdos– una polca, que no escucho –honestamente– hace unos 20 años tal vez. Se titula simplemente  Lima , en ritmo de polca y es producto del trabajo compartido entre dos artistas, el puneño Jorge Huirse Reyes –músico– y el arequipeño  Enrique Portugal Paredes –poeta–, quienes ya eran conocidos por haber compuesto dos hermosas marineras: Ciudad del Lago y Montonero Arequipeño.

Lima - Polca
Canción entregada al viento
como un mensaje de fe,
es tu nombre Lima hermosa
el orgullo del Perú.
De Tumbes a la amada Tacna
y de los Andes al Mar,
empieza la historia de los nobles Inca
la tentativa de Pizarro el conquistador
la gloriosa epopeya del Dos de Mayo,
hasta el romance de la Perricholi y Am
Oh Lima, encanto y primor,
balcón  florido asomado al mar,
ciudad con ritmo de canción
y gracia de tapada colonial,
gallarda capital del sur,
colmada de progresos y de tradición.
Oh Lima, el embrujo hechizante
de los dos Imperios, tienes la pasión
la majestad del noble Incario
y del Virreinato la rancia altivez.

A esta Lima de "todas las sangres", como diría José María Arguedas, la juventud, con todo derecho, le canta diferente. Las tapadas son vedettes , las calesas: mototaxis, los pregoneros cantan: "compro  fierro, catres, llantas, botellas". Lima, ya no es cuadrada; perdió la forma y no la ven... "Intranquila niña loca", Piero
Montaldo.

Tomado del Suplemento Variedades del Diario El Peruano.


MI OFRENDA - Fetiche
 

 LIMA DE NOVIA - Lucha Reyes
 

 LIMEÑO SOY - Fetiche
 

martes, 3 de enero de 2012

VALS PERUANO COMO SU AUTOR


JASPÉ, QUEJA A DIOS O AURORA

Vals peruano como su autor




Por Manuel Acosta Ojeda

La obra de Federico Barreto impactó en su momento. Fue uno de los abanderados en la lucha por el retorno de Tacna a la heredad nacional, y destacó por su pluma y su verbo intenso, inspirado en su profundo amor a la Patria, a su pueblo y a la mujer.


La década de 1920 trajo consigo, entre muchas novedades, la presencia de un tocadiscos perfeccionado, permitiendo apreciar mayor fidelidad en el sonido. Los discos de carbón traían impresa la voz del cantor que se convirtió en el más grande ídolo en el ámbito latinoamericano, Carlos Gardel, quien multiplicó su fama luego de su temprana muerte. 

Cuenta "La voz de la tradición" que por 1917, en Santiago de Chile, Gardel recibe como obsequio un poemario titulado Algo mío –según Aurelio Collantes, editado en Lima por la tipografía "La Voce d'Italia", ubicada en la calle de La Merced allá por 1912– de la pluma del vate tacneño Federico Barreto Bustíos. Entre los poemas se encontraba el soneto Queja a Dios, que fue grabado en ritmo de vals por Gardel y José Razzano en 1919, para el sello Odeón-Matriz 55, 18016, con el título: ¡Ay, Aurora!, apareciendo en los créditos Alfredo Le Pera como autor de la letra.

Hasta hace 25 años, no dudábamos que la melodía del vals en mención fuera del dúo argentino. Nuestra duda empezó cuando escuchamos a un percusionista cubano de apellido Valdez, cantarlo como un bolero-son, que según ellos pertenecía a Manuel Corona, danzón hecho en 1910. 

La letra está algo variada, en la parte cuando dice:
"por tu negra traición me has engañado

y en el fondo del alma me has herido".

"Has tratado de engañar el alma mía

castígala gran Dios con mano fiera,

que sufra mucho, pero que no muera.

¡Ay Aurora! Yo te quiero todavía".

Cabe la posibilidad de que Gardel, al leer los versos de Barreto, recordara el danzón, trasladándolo a ritmo de vals argentino y de esa forma llegó "de vuelta al barrio", con otro nombre y otro autor.

Lo que sí es real y probado, es que su autor es el tacneño Federico Barreto Bustíos, y su disputado soneto fue publicado por primera vez, el 28 de febrero de 1903, en la revista Actualidades, edición N° 8, página 115, con el título de Jaspé. 

En 1966, ya convertido en vals, fue inscrito por Nemesio Urbina Castañeda en la Apdayc, pero este no es un caso aislado; como esta obra, muchas han sido variadas, modificadas, cambiadas, mutiladas, transformadas, pues los registros de las obras musicales no cuentan con expertos en música y literatura, permitiendo así muchas "apropiaciones" ilícitas.

Queja a Dios 
Federico Barreto Bustíos
"Me has entregado, ingrata, al abandono,

y yo, que tanto y tanto te he querido,

ni tu negra traición echo en olvido

ni disculpo tu error... ni te perdono!

"No intentes, pues, recuperar el trono

que en mi pecho tuviste, y has perdido,

en el fondo del alma me has herido,

y en el fondo del alma está mi encono.

"Yo no podría, es cierto, aunque quisiera,

castigar como debo tu falsía;

mas la mano de Dios es justiciera...
¡Castígala, Señor, con energía;
que sufra mucho; pero que no muera...
"¡Mira que yo te adoro todavía!"

En el vals criollo, se reemplaza "ingrata" por el nombre de Aurora en el primer verso, la segunda cuarteta se convierte en la segunda parte del vals, convirtiéndose los dos siguientes tercetos en una especie de coro, desapareciendo el tercer verso del primer terceto: "mas la mano de Dios es justiciera". Jesús Vásquez Vásquez, "La reina y señora de la canción criolla" sería la primera intérprete peruana, en llevarla al disco, con gran éxito.

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Tomado del Suplemento Variedades del diario El Peruano

Conjunto Fiesta Criolla - Aurora


  Carlos Gardel - Aurora


  CUBA - Aurora