sábado, 4 de junio de 2011

EL “AUGUSTO” DE SURQUILLO Y BARRIOS ALTOS

VARIEDADES_169[1].pdf - Adobe ReaderA LA MEMORIA DE AUGUSTO BALLÓN MUÑOZ

EL "AUGUSTO" DE SURQUILLO Y BARRIOS ALTOS

Por Manuel Acosta Ojeda.

Es el autor de la polca "Maruja", tema que ha pasado lamentablemente al olvido, su letra dice: "Maruja tu eres mi amor, tú serás mi inspiración, te quiero mucho flor celestial, te ofrezco nena, mi corazón. Linda Marujita, tú eres mi delirio, tu rostro tan bello me ha sugestionado, eres más hermosa que el fragante lirio, eres la princesa con la que he soñado. Dame tu cariño, hada encantadora que me estoy muriendo sólo por tu amor, no seas malita, nena seductora y serás la dueña de mi corazón".

Esta polca era una de las obras musicales más cantadas en las radioemisoras de entonces por todas las "estrellas" y "astros" del criollismo, entonces, ¿por qué se dejó de cantar? Por 1960, Augusto, para salvar un muy serio problema económico, ofreció su polca al doctor Moisés La Rosa, personaje principal de la editora musical La Rosa Hermanos, que funcionaba en la primera cuadra del jirón Caylloma, en el Cercado de Lima. Los artistas de aquella época pensaron que la editora se había adueñado del tema y en solidaridad con Augusto dejaron de cantarlo.

Vivía en Surquillo. Al fondo de un largo y retorcido callejón, cuya "puerta de calle" estaba en la cuadra 4 de la calle San Carlos. Sin exagerar, calculo en unos 15 minutos o más el tiempo que empleaba para llegar hasta la casa de Augusto.

Había unas 20 familias en los cuartos vecinos. Cada una tenía un perro que ignoraba el refrán que dice: "perro que ladra no muerde". Así es que primero mordían y después ladraban.

Felizmente, la casa de Ballón tenía una ventana que daba a la calle Inca. No era muy alta, 1.20 metros, más o menos, desde la pista de tierra.

Por allí entrábamos directamente al cuarto multiuso –sala comedor, dormitorio, bar, cocina, lavandería–. Tardes llenas de música y de amistad de clase, con los hermanos Ascues, los Valdelomar, Luciano Huambachano, Manuel Covarrubias, Pancho Ballesteros, Alejandro Arteaga, Pablo Casas, Adolfo Zelada, Alfredo Leturia, César Lévano, quien llegó a tener un estilo impecable para pasar la ventana.

Ballón se caso con Teofila "Coco" Ramírez, hija de la "buena Isabel", personaje nombrado en el valse "De vuelta al barrio", del maestro Felipe Pinglo.

Augusto tenía una lesión en la columna que lo obligaba a usar bastón y por eso le decían: "El Cojo Ballón". Él tenía mucha "correa"; como caminaba muy encorvado le pusieron: "a sus marcas", porque daba la impresión de un corredor listo para partir, así los amigos le pusieron infinidad de sobrenombres, sin la menor intención de ofenderlo.

Gracias a esas reuniones en su casa, pudimos enterarnos quiénes fueron los verdaderos y pocos amigos del Bardo Inmortal.

Entre sus temas –que fueron exclusivos por mucho tiempo de los barrios de Surquillo– están: "Julia y Constanza" – dedicados a dos morenas de apellido Navarro, muy queridas en Barrios Altos–, "Visión fugaz", valse en el que se puede apreciar la poderosa influencia melódica y literaria de su gran amigo "Felipe de los Pobres".

VISIÓN FUGAZ


En la hermosura de una noche otoñal
como las hadas te vio mi mente atravesar
dejando al paso tu silueta angelical
y el raro embrujo de tus ojos al mirar.

Loco ambicioso, necio de mi, quise tocar
lo que tan solo el pensamiento llega a alcanzar
y te apartaste, visión querida de mi ensueño
tornando triste con tu recuerdo a la realidad.

He acariciado tu bella imagen, desesperado
como un demente me he imaginado verme ante ti
y de rodillas como a una diosa te he venerado
y te he implorado que no te apartes nunca de mi.

De aquel entonces solo he vivido martirizado
por los recuerdos de aquella noche que fue fugaz
y dejó en mi alma, la dulzura de un bien soñado
atormentado y sin el consuelo de verla más.


Tomado de la Revista Variedades del diario El Peruano.

Visión Fugaz – Rosa Guzmán, Félix Casaverde y Alfredo Valiente.

viernes, 3 de junio de 2011

JESÚS VÁSQUEZ VÁSQUEZ

VARIEDADES_168[1].pdf - Adobe ReaderMARÍA DE JESÚS VÁSQUEZ VÁSQUEZ



¡HASTA SIEMPRE, REINA Y SEÑORA!



Por Manuel Acosta Ojeda.


Parece que el mes de abril estuviera destinado a recibir la vida de grandes personajes peruanos. José Carlos Mariátegui, César Vallejo, Juan Gonzalo Rose y ahora la "chola" María de Jesús Vásquez.

Hemos escuchado cientos de comentarios, la mayoría seguramente sinceros, otros, los de siempre, buscando espacio para figurar.


Su vida e historia es bastante conocida; lo que trataremos de analizar es su importancia para el desarrollo cultural del Perú.


Ella no tuvo precedente alguno en cuanto a su estilo de canto, es el resultado de un largo proceso en que la historia busca cambios importantes y necesarios. Cantaba cualquier género musical, y lo hacía bien, pasillos, tangos, boleros, guapangos, además de polcas, tonderos, marineras, huainos, festejos; pero en el género que, nos parece inigualable, es en el valse costeño.


No conozco una cantante que haya conseguido transmitir en su voz la ternura que imprimía en cada verso, donde iban todos los sentimientos y recuerdos, alegres y tristes del callejón en el que nació en la calle Pachacamilla, en el hoy jirón Huancavelica, proletario barrio de Monserrate.


Felizmente en vida, recibió muchos homenajes, cientos. En la mayoría de ellos le dedicaban una canción, o algunos versos, todos muy sinceros. Por cuestiones de espacio consignaremos el que para nosotros es el mejor logrado.


Amparo Baluarte Cornejo, nacida en mi querida Moquegua, es la autora del poema que denominó "Alondra" con fecha 5 de mayo de 1941.

Tierna Alondra enamorada
de los bosques y la altura;
suave tórtola que arrulla
rescatada en la espesura.


El dulce caudal de seda
de tu garganta canora,
es una música leda
en la lira de la aurora.


Surtidor de mil colores
se eleva al cielo tu acento,
y tu cántico de amores
siembra ensueños en el viento.


No es el tuyo cetro de oro,
de brillo y de pedrería,
es un cetro más sublime
hecho de luz y armonía.


Tu reino no es de grandezas, de vanidad ni ambiciones;
más excelsa es tu realeza:
¡reinas en los corazones!


y ante el raro encantamiento de tu voz arrulladora,
veloz huye el sufrimiento
del alma que triste llora.


Haz que se aleje mi pena
con tu suave melodía
si eres dulce y buena,
¡dame un poco de alegría!


Nuestra poeta refleja fielmente lo que sentimos y que –ojalá me equivocara– la actual juventud no puede entender. Los valores han cambiado mucho, el romanticismo ya es una pieza de museo y lo que los mayores hemos conocido, en cuanto a nuestro viejo valse, es justamente una gran ternura, por este sentimiento se llega al cariño, y por cariño al amor por la humanidad.


Con Jesús Vásquez se va este alto valor humano tan necesario contra la violencia.


Gracias a la tecnología, su voz -impostada de nacimiento- podrá ser apreciada por las nuevas generaciones, para que éstas sepan que hubo alguna vez, un valse sincero, sin ansias de recibir aplausos ni dinero, que servía para comunicar lo que sentía su autor.


Si ponemos atención a los videos, observaremos que alcanzaba notas muy altas y agudas, sin esfuerzo, sin desfigurarse, lo que sólo logran quienes han estudiado canto.


Su estilo fue adoptado por casi todas las cantantes jóvenes de su época, se podría decir que cambió la forma de canto del valse, al igual que lo hizo el inmenso Felipe Pinglo Alva con sus creaciones.


«Cantor que canta a los pobres / ni
muerto lo han de callar / pues donde
vaya a parar / el canto de ese cristiano
/ no ha de faltar el paisano / que lo haga
resucitar».

(Atahualpa Yupanqui: Coplas al payador perseguido)

Tarea cumplida, "Chola".

Tomado de la Revista Variedades del diario El Peruano.

EL PLEBEYO – Jesús Vásquez

jueves, 2 de junio de 2011

FEDERICO BARRETO

VARIEDADES_167[1].pdf - Adobe ReaderFEDERICO BARRETO Y LA CANCIÓN OLVIDADA



EL CANTO CAUTIVO


Por Manuel Acosta Ojeda.

Tacna la heroica no es una simple frase. Ella resume dramáticas historias de sus hijos en los tiempos de la ocupación. En este artículo el autor recuerda al vate Federico Barreto, un abanderado del patriotismo.

"Fue un sábado 5 de Abril,
el día que al mundo conmueve,
de aquel nefasto año de 1879..."

Con estos versos se inicia un valse del gran patriota Lucas Borja Rojas, pues fue el día que el país del sur nos declaró la guerra.

Los recuerdos que dejó la llamada "Guerra del Pacífico" son amargos y duelen aún. Es importante recordar los errores cometidos para no volver a caer en ellos.

La chilenización fue terrible. A los tacneños se les trató inhumanamente. Se expulsó de su heroica tierra a los maestros y se cerraron las escuelas peruanas; se clausuraron las iglesias, sin permitir la permanencia de los sacerdotes nacionales, se dio la prohibición de edición e ingreso de periódicos peruanos; la alta sociedad tacneña fue expulsada de la ciudad, sus clubes tapiados, etcétera.

"Desde el destierro"
"De mi suelo natal estoy proscrito
y al verme aquí, tan lejos de mis lares
La indignación ahoga mis pesares
y en lugar de una queja, lanzo un grito.
¿Cuál fue, decid, mi crimen inaudito?
¿Adorar a mi patria en sus altares?
¿Consagrarle mi brazo y mis cantares?
¡Pues hónrame la pena y el delito!
¡Madre Tacna, soporta tu tormento
con el valor del martir en la hoguera!
¡Muéstrate grande hasta el postrer momento!
Fija está en ti la humanidad entera
sufre ¡pero no lances un lamento!
muere ¡Pero no cambies de bandera!

"Desde el destierro" se llama este soneto, de autoría del tacneño José Federico Barreto Bustíos. El "Poeta del Cautiverio", quien fuera el abanderado del patriotismo y por eso marchó al destierro. Sus padres fueron el coronel Federico María Barreto y doña Ventura Bustíos.


Hay personajes que reprochan a los tacneños, el hecho de no haber conservado estas canciones, –pues tuvieron melodías que intentamos reconstruir– lo que es muy injusto. Desde 1900 no se podía lucir una bandera peruana, ni siquiera para Fiestas Patrias. Ni celebrar éstas, menos cantar nuestro Himno Nacional.

Los patriotas eran señalados, las puertas de sus casas amanecían pintadas con aspas negras. Quedarse, era prácticamente un suicidio. Los encargado de asaltar, golpear y hasta asesinar a los compatriotas que no querían "chilenizarse", tenía como apelativo el apodo de "los mazorqueros", nombre con el que se denominaba a los mercenarios, que eran delincuentes comunes.

Cuenta la leyenda que al final de las tardes los padres o abuelos llevaban a los niños tacneños hasta el patio trasero de la casa, bastante lejos de la puerta principal, allí casi susurrando les enseñaban a cantar el: "Somos libres".

El circo por el pueblo está invadido,
y allí, causando admiración y pena,
Prince, el león de espléndida melena
se revuelca en su jaula enfurecido.

Mira a la turba con el cuello erguido,
y al verse el pobre atado a una cadena
hunde la garra en la candente arena,
y grita: ¡libertad! con un rugido.

Como esa fiera indómita y altiva,
conozco yo otra de inmortal renombre,
que también ruega porque está cautiva.
No es Prince, no, su soberano nombre,
no está en el Senegal su patria magna.
su patria es el Perú, su nombre es Tacna.

"Prince" es el nombre de este poema y Federico Barreto su autor, quien nació el 8 de febrero de 1868 y murió en Marsella, Francia, el 30 de octubre de 1929, 63 días después de que su querida patria chica volviera al Perú.

Capítulo aparte y que merece un libro entero, es el recuerdo de las "señoritas de Tacna" que menciona el ilustre Jorge Basadre en uno de sus libros. El gobierno de Chile para conseguir votación a su favor en el Plebiscito, envió a la "Heroica Ciudad" los más arrogantes oficiales de su ejército –blancos, altos, atléticos, ojos verdes–, los que tenía como misión no sólo enamorar a jóvenes tacneñas para seducirlas, sino conseguir unirse con ellas en matrimonio, en esta forma tenían carta de ciudadanía peruana y derecho a votar en Tacna. Ni uno solo consiguió su objetivo y las "Señoritas de Tacna" pasaron a la historia en la admiración, y el recuerdo de bellas jóvenes vestidas completamente de negro como símbolo de luto cerrado.


Tomado de la Revista Variedades del diario El Peruano.



EDDY MARTÍNEZ

EDDY MARTÍNEZ
El pequeño gigante.


Por Manuel Acosta Ojeda.


Él inmortalizó el tema "Perú campeón", junto a Oswaldo Campos, cuando el país vivía la fiebre futbolística en la década de 1970. Pero Eddy Martínez fue más que esta canción, interpretó como pocos valses y boleros gracias a su hermosa voz.


Por 1953 asombró al público limeño un adolescente que con su uniforme "comando" escolar y con su boina en la mano –por respeto a los espectadores– empezó a cantar las notas del conocido tema del gran Agustín Lara: "Granada", obra musical que era la preferida por los tenores y muy temida por muchos cantores. Al terminar el tema, la gente aplaudió como nunca antes en Radio Victoria; había debutado meses antes en la desaparecida Radio San Cristóbal. Así empezó la carrera artística de "Eddy Martínez", cuyo verdadero nombre era Guillermo Francisco Bedoya Martínez, hijo del pianista lambayecano Leopoldo "Polito" Bedoya, instrumentista solicitado en los auditorios de las radioemisoras de aquel entonces. Recuerdo, como si fuera ayer, escuchar de sus labios un valse que a pesar de mi conocimiento en este tema jamás había oído, ni en disco ni en radio ni en jaranas, era "Mis últimas notas", de Héctor "Patorro" Rojas Goyeneche, músico piurano que triunfara en los anuales concursos de las Fiestas de las Pampas de Amancaes en 1924, con la Rondalla Piurana. Eddy, no sé si por suerte o por los cuidados de su padre, que era profesor de las primeras lecciones de canto, conservó su hermosa voz, luego de la obligatoria transición de adolescente a joven, convirtiéndose en un tenor lírico popular. Cabe añadir que su repertorio no era preferentemente criollo, sus mejores éxitos los consiguió cantando boleros y música ligera, "Amapola", "Violetas imperiales", "Ojos tapatíos", sobre todo en Argentina.


Oswaldo Campos, recordada segunda voz de Javier Gonzales en Los Trovadores del Perú, formó con Eddy un dúo que denominó los "Ases del Perú". A pesar de las bellezas de las voces, no obtuvieron éxito, pero quiso la casualidad que con ocasión del campeonato mundial de fútbol que se realizó en México en 1970, el doctor Félix Figueroa Goitizolo compuso la polca que tituló "Perú campeón", la que obtuvo inmediato éxito con las voces del mencionado dúo.

La letra decía:

¡Perú Campeón! ¡Perú Campeón!
Es el grito que repite la afición.
¡Perú Campeón! ¡Perú Campeón!
Dice en cada palpitar mi corazón.


Hay que ir a triunfar al mundial.
Venceremos a todo rival,
con el lema: Perú a campeonar,
siempre arriba, Perú debe ganar.


Con Rubiños en el arco la defensa es colosal,
Gonzales, Orlando La Torre, Nicolás Fuentes y Chumpitaz,
Challe, Mifflin y Cubillas, y el gran Perico León,
Baylón y Alberto Gallardo completan la selección.

Extraña es la ausencia de Oswaldo "Cachito" Ramírez, héroe de la jornada deportiva, al colocar dos goles en el arco del poderoso equipo argentino, en el estadio "La Bombonera" del Boca Juniors, dejándolo eliminado del mundial.

Anotaremos que más que por sus méritos artísticos, Eddy era muy querido por su sencillez, su fraternidad y, sobre todo, su solidaridad; él y Lucho Barrios eran los primeros en estar presentes cuando se convocaba a una actividad para conseguir fondos en beneficio de algún compañero artista, con problemas de salud.

Su salud empezó a resquebrajarse estando en Miami; hasta allá viajaron periodistas peruanos de nuestra televisión para hacerle un reportaje, en el cual solicitó atención médica a quien tuviera a bien brindársela, pues quería regresar a su querida patria. Inmediatamente, un grupo de amigos empezó a gestionar el pedido ante la Sociedad Francesa de Beneficencia y el directorio de ésta, presidido por Miguel Fort Barcelli, aprobó por unanimidad atenderlo desinteresadamente en la Clínica Maison de Santé, de su sede de Lima; le enviaron una ambulancia hasta el aeropuerto Jorge Chávez, para recibirlo y trasladarlo hasta donde sería atendido con todo esmero y afecto durante cerca de cuatro meses, hasta que la ciencia no pudo ganar en su defensa y falleció el 20 de abril de 2011.

A más de un mes de su partida, recordamos a este gran peruano, pequeño de estatura, pero gigante en el arte y la amistad. Hasta siempre, Eddy.

Tomado de la Revista Variedades del diario El Peruano.

PERÚ CAMPEÓN –Eddy Martínez.

miércoles, 1 de junio de 2011

JUAN SIXTO PRIETO



EL AUTOR DETRÁS DE UN GRAN COMPOSITOR


HOMENAJE A JUAN SIXTO PRIETO



Por Manuel Acosta Ojeda.


Al celebrarse sus 108 años de nacimiento, Juan Sixto Prieto Rodríguez –autor de hermosas letras de la canción criolla– continúa olvidado en los cancioneros y las discografías. El autor hace un reconocimiento al legado que nos dejó en sus poemas.



Siempre soñar poner la fé en el azar, empeño
loco de "vivir" (1) con la ilusión del "puede
ser", y al fin, sin juventud la vida
queda trunca
perdida en su inquietud (...).



Muchas gracias, no hay más, ya no tengo paz
en el corazón, a quién le importa el dolor de
mis heridas...

"Destino" es el nombre de este bello poema de Juan Sixto Prieto Rodríguez, al que Laureano Martínez Smart le pusiera música de valse, por 1937 aproximadamente. Un día como ayer, 28 de marzo de 1902, vino al mundo Prieto Rodríguez, un "brillante y enigmático colaborador en los éxitos de "L.M.S.*" (2).


En la década de 1940 sus letras ya eran cantadas en la radio con gran éxito, pero por esa época muy pocas personas conocían de su existencia como escritor, lo que no ha cambiado mucho. Javier Gonzales, Delia Vallejos, Raúl del Mar y algunos otros frecuentaban la editora Martínez para que éste transportara las tonalidades de las obras musicales que ellos escogían, a la tesitura de su voz –recordemos que en aquella época había en Lima sólo 4 editoriales: Maldonado, La Rosa, Brandes y Martínez–. Estos cantantes comentaban la existencia de un tal Prieto que compartía la autoría de valses y polcas con LMS*, creando con este rumor un misterioso personaje.


Lo conocí en el Centro Social Musical "Felipe Pinglo Alva", cuando éste funcionaba en la avenida Abancay, por 1957; a pesar de su parquedad pude darme cuenta de su sólida cultura, en cuanto a poesía y música. Lo volví a ver, en un café entre la avenida La Colmena (hoy Nicolás de Piérola) y el jirón Azángaro, mi primera y única pregunta de esa fugaz conversación fue: ¿Por qué su nombre no figura en los discos? Me respondió muy breve, que en las partituras impresas por la editora musical de Laureano, sí aparecía como autor. La gran incógnita es por qué no se nombraba a Sixto Prieto en la Radio ni en los discos.


Suerte la mía de -en casa de Jorge Huirse- ver las partituras que el mismo autor había proporcionado con la esperanza de que el maestro les hiciera arreglos musicales con su alto nivel instrumental. Recuerdo:


Amargura: Quisiera que volvieran los días de mi infancia, para vivir alegre y sin preocupaciones. Quisiera que volvieran los días tan felices, de esas lejanas horas que aún viven en mi mente.


(...) Felices los que tienen el calor de una casita, dichosos los que viven siempre al lado de sus viejos, a ellos los envidio porque yo no tengo a nadie, a quién contar mis penas y mi desesperación (...).


Fatalidad: Fatalidad sino cruel, en su rodar se llevó, el más valioso joyel que tu querer me brindó, el calor permanente de un cariño, que ávido como un niño de ti tanto esperé (...)


El Provinciano: Las locas ilusiones me sacaron de mi pueblo y abandoné mi casa para ver la capital. Cómo recuerdo el día, feliz de mi partida; sin reparar en nada, de mi tierra me alejé.


Y mientras que mi madre, muy triste y sollozando decíame: hijo mío, llévate mi bendición.


Ahora, que conozco la ciudad de mis dorados sueños y veo realizada la ambición que en mi querer forjé, es cuando el desengaño de ésta vida me entristece y añoro con dolor mi dulce hogar. Luché como varón para vencer y pude conseguirlo alcanzando mi anhelo de vivir con todo su esplendor y en medio de esta dicha me atormenta la nostalgia del pueblo en que dejé mi corazón.


Cholo: Cholo, no te achiques, cholo, cholo, hasta el cien. Indio criollo, claro que sí, siento las notas de un yaraví, la alegre marinera que y ese vals de amor también. En ningún campo tengo temor soy muy de adentro y muy decidor Y amando pongo firme el corazón.


"El Perú en la Música Escénica" publicada en: Fénix. Revista de la Biblioteca Nacional del Perú. Nº 9, pp. 278-351. Lima, 1953, es muestra del nivel intelectual de don Sixto, que puede ser leída en su totalidad en http://bvirtual.bnp.gob.pe/cod_libro.php?cod_libro=707.


En la ciudad de Lima por el año 1962 dejó de existir un gran peruano, a quien el cancionero costeño le debe sus mejores páginas. Saquémoslo del anonimato. Si alguien tiene datos para ir armando una sólida biografía escribanos al heraldomusical2003@hotmail.com


* Laureano Martínez Smart
(1) dato proporcionado por el propio autor.
(2) Aurelio Collantes, Canción Criolla: 1972.

Tomado de la Revista Variedades del diario El Peruano.