martes, 1 de noviembre de 2011

LUIS ABELARDO TAKAHASHI NÚÑEZ

EL HIJO DE DOS IMPERIOS


Por Manuel Acosta Ojeda.

El "chino"Abelardo fue el creador del valse con sabor a norte. Un prolífico compositor y músico. La gran Chabuca Granda lo consideró el mejor compositor de valses de su época. Todo un maestro de la música.

Ferreñafe parece un espejo del cielo. Es uno de los pueblos más bonitos de nuestra costa norte. Dicen que produce el mejor arroz del mundo. Allí, del dulce beso japonés de don Zacuzo en los labios mochicas de doña Tarcila, vino al Perú Luis Abelardo Takahashi Núñez, un 22 de noviembre de 1927.

Don Zacuzo Takahashi llegó a nuestras playas, desde su lejano Japón en 1916. Se casó con la señorita Tarcila Núñez, de la ilustrem familia de los Núñez Delgado. Tuvieron cinco hijos, Amelia, Abelardo, Jorge, Soledad y Blanca.

El "chino" Abelardo nació en la calle San Martín Nº 215, en el corazón de "Ñafe". Frente a esa casa vivían los hermanos Cabrera, que eran muy buenos músicos y tan negros que brillaban. Les decían "La banda de los espejos". Luego se mudaron al jirón de La Unión, siempre en "Ñafe".

El "chino-cholo" llegó a Lima en 1946, pero los condicionamientos de nuestra niñez son imborrables y definitorios. Abelardo se arrulló con la vigorosa, pero tierna música chiclayana. Y su memoria guardó para siempre melodías y letras limpias, como la conciencia de nuestros niños. Nadie puede dar lo que no tiene, el "chino" dio mucho porque recibió mucho, de nuestro pueblo todopoderoso.

En uno de sus viajes a "Ñafe", conoce a quien fuera la compañera de toda su vida, Nila Bautista, volviendo a Lima con ella en 1958. Hacen un nido, como los "chilalos" en la calle La Palma, jirón Arica 266, en Breña. Entre marineras y valses "revienta" la primera flor de sus besos: Tarcila Cristina. Allí escribió: "Cuando coseche el arroz, que en mi fundo yo he sembrado, te compraré la casita con la que tanto has soñado...".

Y así fueron naciendo canciones y retoños: Elizabeth, María Nila, Rosa, Abelardo, Adela y Pedro.

Con Abelardo recorrimos gran parte del territorio patrio, él me hizo caminar por Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad; conociendo músicos y poetas populares. Y yo lo llevé a Huánuco, a las alturas de Cerro de Pasco, Cusco, Junín, Arequipa, Moquegua y Tacna.

Y por el año 1974, hicimos juntos el disco El Nuevo Día, en el cual incluimos cuatro canciones con letras mías y música del "chino", con la intención de revivir la creación colectiva, que produjo canciones muy bellas. Pero no tuvo eco.

Sus canciones rompieron récord, no había cantor que no interpretara alguna de sus obras musicales. Pero, como suele suceder, lo más sencillo es lo que pega más rápido, así quedó "Mal paso" como un himno en las peñas comerciales.


Canciones como “Engañada”, “Con locura”, “Imaginación”, “Ansias”, “Que viva Chiclayo”, “Mis anhelos”, “El chisco silbador”, forman parte del repertorio aun cantado, pero yo me quedo con “El nuevo día”, “El árbol, mi madre y yo”, “El chiclón”, “Corazón de Urpi” y los huainos “América despierta”, “Como una estrella”, “Por aquí pasaron”.

Siendo para este humilde servidor su obra máxima: "El puente".
Al otro lado del puente
un nuevo cielo me espera
yo voy a cruzar el puente
aunque al cruzarlo yo muera.
Y si yo logro cruzarlo
será mi mayor consuelo
la muerte no será muerte
no hay muerte bajo ese cielo.
Son profundos los abismos
que esperan al caminante
si vas a cruzar el puente
no te muestres vacilante.
Tormentoso es mi destino
lágrimas que voy dejando
gracias a Dios, felizmente
el puente ya voy cruzando.
Allí las aves son libres
anidan en los laureles
hay rosales sin espinas
y los árboles no mueren
los ríos no tienen dueño
ni las montañas tampoco
todos aplacan su sed
bebiendo en la misma fuente.
¡Dígame, si no hay razón!
¡Para que yo cruce el puente!

Tomado del Suplemento Variedades del diario El Peruano. El Puente Contéstame Reportaje Embrujo

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