domingo, 4 de enero de 2015

Zamacueca por Navidad

Zamacueca por Navidad
 
El autor rememora tiempos cuando era niño y su padre le leía historias extraídas de Tradiciones peruanas, de Ricardo Palma. En una de ellas escuchó por primera vez la palabra zamacueca. 
 
Por Manuel Acosta Ojeda. Compositor

Las fiestas de fin de año traen a mi recuerdo cómo se celebraba la Navidad en Lima por los años treinta. En aquella época no había pavo en las mesas, el trabajo de Papa Noel no existía en el Perú y mucho menos la compulsión de comprar obsequios para los seres queridos.
 
La pobreza también era diferente; en casa no faltaban comida ni libros. En mi casa no había cuentos infantiles, pero por allí alguien le prestaba a mi padre Tradiciones peruanas, escritas por Ricardo Palma. El lenguaje utilizado en sus textos era fácil de entender. A veces don Alejandro –mi padre– los leía antes, para después contármelos colocando nombres de personas que conocíamos, tal vez para que tomara más atención.

Recuerdo con especial afecto una noche de diciembre. Yo estaba enfermo, me había caído de un árbol de moras y el doctor le dijo a mis padres que me mantuvieran despierto. Ese día, don Alejandro me inventó varios cuentos, uno de ellos con los años se lo conté infinidad de veces a mi hija, lo tituló ‘Cuando los animales hablaban’. Se le acabó el repertorio propio y empezó con las tradiciones de Palma.

Fue la primera vez que escuché la palabra zamacueca. Se tocaba con checo o alguna caja hueca, violín y arpa. Las clases sociales hacían la diferencia, el aristocrático ondú, el acartonado un, dos, tres o cualquier danza que viniera de Europa en los palacios, mientras que en la plaza principal y plazuelas la picardía, el calambur, el swing de los negros, mulatos y cholos danzaban sin pudor el producto del mestizaje de mestizajes, esperando la salida del Sol.

¿Quién iba a tomar chocolate caliente con 30 grados centígrados de temperatura? Aquí se brindaba con ponche con su puntita de aguardiente, chicha de jora, chicha morada; lo curioso es que en época de Navidad cualquier bebida era denominada “orines del Niño”.

Santa Rosa de Lima,
¿cómo consiente
que un impuesto le pongan
al aguardiente?

Pero la Lima de Palma ya no era tan colonial; los Andes estaban empezando a recuperar lentamente su territorio. En las famosas misas de Gallo se bailaban las pastoras y las pallas; lo que no cuentan las crónicas es si los cánticos eran en el castellano limeño o en sus idiomas nativos.

AIRES DE ZAMACUECA

Duerme la noche limeña ayayay
su dulce sueño
aleluya, aleluya
se arrulla el suelo moreno.
Brilla una estrella, limeña
radiante y bella
aleluya, aleluya
duerme la noche, limeña.
Aleluya, aleluya
canta la brisa del viento
vengan pastores, limeña
que vengan pastores, madre
que ya ha nacido, limeña.
Ayayay
En un pesebre de amores
ha nacido el rey del mundo
Ave María purísima
Resbalosa
Limeña, vengo a saber,
al andar andar,
si ya ha nacido
el mortal chiquitito
En aroma de inciensos [...]

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