sábado, 19 de febrero de 2011

FELIPE SOBERANO

FELIPE SOBERANO

Publicado en el Diario "La República" en los 50 años de la muerte de Felipe Pinglo Alva.

Por Manuel Acosta Ojeda

Por las fotografías de su entierro podemos ver quiénes eran sus más íntimos amigos. Están : Alfredo Ramírez, hermano de la "Coco", Teófila Ramírez e hijo de "la buena Isabel" (Mejía) que Felipe menciona en su vals "De vuelta al barrio" (Ya no hay los picarones de la buena Isabel). Está junto a Felipe, hijo. El moreno alto con las manos atrás es Juan Perlado, muy cercano al bardo, aunque según me dicen, ni tocaba ni cantaba. Debajo de Pinglo está el joven Pedro Espinel. Junto a él con bigote y chalina, Pedro Antonio Villanueva, según dicen extraordinario cantante de música tropical. Destacaba por su repertorio. Su especialidad era la música cubana. Canciones del trío "Matamoros", del cuarteto "Machín", del conjunto "Caney" y otros. Sobre el que asoma la cabeza entre Espinel y Villanueva, con corbata y terno oscuro, no se ponen de acuerdo mis consultados. El señor con chalina blanca que está debajo de Felipe hijo es el famoso José Díaz "El Chato", íntimo amigo del poeta músico. Lo conocí por el año 1955 en Surquillo. Fue en el Centro Musical "Ricardo Palma" que estaba en la calle San Agustín. Me lo presentó Augusto Ballón. Tocaba el laúd Juanito Araujo. El "Chato" tocaba la guitarra de apoyo. Muy pocas guitarras segundas he escuchado en mi vida, de tan alta calidad. Estaban también Narciso "Nacho" Bolaños, Jorge Casaverde, el "Mono" Olivos, el "Chino" Soto y otros cultores de nuestra canción costeña. No usaba, por supuesto, los acordes que se utilizan ahora. Pero tenía una seguridad extraordinaria en los "bajos". En el ritmo, usaba el "tundete" (1,2,3) con gran precisión. Luego de varias canciones y copas, pude intuir que había colaborado en varios temas con Pinglo. Yo tenía aficiones al periodismo y tomaba notas sobre un papel. Cantaron el vals "Decepción", que es más conocido como "Astro Rey", "Alma latina", que había sido música de Juan José Araujo, gran laudista. Se hablaba también de "Paco Vilela", de Guillermo D´Acosta como personajes que alguna vez habían compuesto canciones con Pinglo. Yo apuntaba con fruición lo que escuchaba. Los mayores me miraban con simpatía. Yo era un joven de 23 años, entusiasmado, le pedí al "Chato" José Díaz que me prestara fotos. Me preguntó que para qué las quería. Yo le dije que pensaba hacer noticia en algún periódico o revista. Me pidió que lo acompañara, salimos a la calle San Miguel, a la vuelta, pidió dos cervezas en un "chino" y me dijo: "Si haces eso, te desmiento públicamente, negándolo todo y no te hablo más en la vida". En eso llegó Juanito Araujo, que me quería mucho y que pensó que el "Chato" me había sacado al fresco. (" a trompearnos"). Agarró su vaso, lo llenó y me dijo: "He escuchado las últimas palabras del "Chato" y hay varias cosas que debes saber". Secó su trago y prosiguió: "Felipe Pinglo nunca nos engañó".

CLAVE DE SU GRANDEZA

"A él no le hacía falta ni musicalizadores ni letristas. Sencillamente quería que hubiera muchos creadores como él o mejores que él. Por eso nos hacía participar. Por eso pedía nuestra colaboración melódica, armónica o literaria, que no le hacía ninguna falta. Sabía que práctica nos haría creadores". "Un hombre con tanta capacidad como para crear la asombrosa melodía de "Oración del labriego", la obligada armonía que requieren los cambios musicales de valses como "Tu nombre y el mío". "Haydeé", "Linda serranita", "Aldeana". "Celos" y muchos más, no necesitaba ayuda musical", terminó Araujo. Entendí entonces la grandeza de Pinglo. Estaba auspiciando la creación colectiva. Pedí una mulita de pisco "Pacarán", rompí los papeles y me la tomé a pecho. Segundas guitarras como el "Chato" Díaz, solo Pablo Casas Padilla; Robles, del Tipuani (tenía un ojo baldado), Elidio Porras y "Fico" Dávila. El señor maceteado que está en el extremo opuesto a Pedro Espinel es Obdulio Menacho, amigo entrañable del maestro. Debajo de él, con chompa, está Víctor Gómez Bravo, oficial de la Policía de Investigaciones. Junto a él, con chalina, Juan Lozano. A su lado, con corbata michi, el cantor apodado "Hawai". El gordito que está debajo de Espinel, pertenece al famoso grupo de "los Gonzales" del callejón de San José, él es Jorge, hermano de Luzmila, esposa de Hernán La Rosa, gran cantor de resbalosas, conocido cariñosamente como "El Carnero". Y también de Goya, esposa de Juan Ríos, fundador de "Los Trovadores Peruanos". El morenito que está de pie, con las manos atrás es Mario Verna, amigo muy cercano a Pinglo. Del señor que está a la altura de la cabeza de Verna y debajo de Gonzales, nadie me da razón. El flaco que está en camisa junto a él es "Toto" Sánchez. Su lado, con corbata, está Alejandro León. El joven con chompa clara y chalina negra que está el extremo es Augusto Ballón.

BALLÓN EL INOLVIDABLE

Podría escribir páginas y páginas sobre Augusto Ballón, a quien le decían "El cojo", aunque no lo era. Una lesión en la columna le impedía caminar erguido. Caminaba tan encogido que parecía un corredor en postura de partir. La palomilla de Surquillo le puso "A sus marcas". Las dos personas que están el extremo, debajo de Augusto Ballón, no las he podido identificar. Los tres restantes sí son personajes muy importantes. El señor de terno claro, corbata y chaleco, es Eugenio Díaz, hermano del "Chato". José, según dicen, además de la guitarra tocaba extraordinariamente el banjo. Este instrumento no sabemos cómo llega a nosotros. Debe de ser de origen europeo. Tiene la tapa armónica de metal, suena muy agudo y presenta la forma de una mandolina. Aún se estila para la música costeña del norte. Especialmente en la chiclayana. Lo conocimos por las películas estadounidenses, sonando en el sur. Eugenio era músico profesional. Trabajó en las principales orquestas de Lima de entonces. Me cuentan que era uno de los preferidos de Pinglo, juntamente con su hermano José "El Chato", con Fernando Núñez, César Olaya, Manuel Martínez, Guillermo D´Acosta, Juan Ríos y unos cuantos amigos más que no recuerdo bien.

CON ALEJANDRO VILLANUEVA

El moreno con raya al medio y pequeño bigote, es Augusto Vásquez, muy buen cantor.. No sé si habrá fallecido. Tuve la suerte de conocerlo en donde el italiano Giuffra, un bar que estaba en la esquina de las avenidas Manco Càpac y 28 de julio, en La Victoria. Por muchos años fue como un santuario criollo. Pablo Casas le compuso un vals que tituló "Esquina inolvidable". Se reunían allí los mejores cantantes solistas, laudistas, guitarristas, cajoneros, castañuelistas, segundas voces, decimistas, etc. en deportiva mezcla con famosos futbolistas como Alejandro Villanueva y boxeadores como Bom Bom Coronado. Volviendo a Augusto Vásquez, es el único canto a l que le ecuché cantar el vals "El Abuelo" de Pinglo. Ojalá viva y esté en condiciones de hacerlo. Se negó a grabarlo. Fue con ocasión del magnífico programa "La vida de Felipe Pinglo", idea de Rafael del Carpio Carrillom que trabajaba en Radio Nacional. El asesor general era Pedro Espinel torres, lo que causó alguno reparos, sobre todo en los mayores que había vivido más cerca del maestro. El artista que para el radio teatro hacía de Pinglo fue Jorge Pérez. Esto provocó mayores críticas en los amigos de Felipe, para quienes Pérez era un desconocido. Con todo, fue un magnífico programa. Hasta ahora lo mejor que se ha hecho. Fue por 1958 si mal no recuerdo. Noches inolvidables entrevistando a gente que conoció personalmente al "Cantor de los Humildes". Sorpresas increíbles. Personas que no lo querían y que destilaban envidia por todos los poros. Pero un 99% eran recuerdos de ternura que a veces se humedecían de llanto (humano y de uva). Lo increíble es que en Radio Nacional borraran esas cintas magnetofónicas, donde se grabaron testimonios que no podrán reeditarse jamás. Un día, por 1962, cuando fui a escuchar las cintas en busca de información valiosa para entender a Pinglo, escuché la voz de Fernando Belaúnde. Para grabar los discurso del entonces Presidente de la República habían borrado las irrecuperables voces de Isabel Mejía, "La buena Isabel", de los hermanos Augusto y Elías Ascuez, del "Dr." César Manrique (del dúo Montes y Manrique) y de muchísima gente, que si no fue amiga de Pinglo, vivió en su época.

El moreno de terno oscuro oscuro, camisa blanca y corbata, que está junto a Augusto Vásquez es Samuel Joya Negri, por esa época solamente cantor. Después de la muerte de su amigo Felipe, se hace compositor. Este fenómeno sucede con varios artistas, a los que la desaparición de Pinglo convierte en creadores. Dicen que Samuel Joya cantaba muy bonito. A la muerte del maestro escribió el vals "Ave de paso". Sus valses más conocidos son "Julia", "Tristezas de invierno" y otros cuyos títulos no recuerdo. Hizo algunos festejos. Carlos Hayre, luego de muerto Joya, le puso música de polka a una de sus letras. DE los que están en la primera fila de abajo, sólo he conseguido los nombres de dos personajes. EL que está debajo de Samuel Joya es el "Cholo" Nicolás Enríquez. Y el que está debajo de Eugenio Díaz es hermano de Hermelinda Rivera, la esposa del maestro Felipe Pinglo. Me cuentan que eran muy amigos. El "Cholo" Nicolás fue fundador del trío "Mercedarias", donde tocaron varios guitarristas de calidad. En su mejor época, estuvo integrado por el "Mono" Manuel Olivos y "Care´tomate" Ernesto Soto. Se dice que los cantantes favoritos de este magnífico trío eran Arnulfo Valdiviesdo, Augusto Vásquez y Samuel Joya. !Tuve la suerte de escucharlos tocar juntos, por 1956. Hasta hoy recuerdo la calidad colectiva del trío. Separados, ninguno era un virtuoso. Pero juntos era increíble el afiatamiento, la forma como se complementaban. Con acordes muy sencillos. Fundamentales. Pero propios. Exactos en su correspondencia a la melodía.

LOS AUSENTES

Uno de los mejores cantores y preferido de Pinglo fue Juan Ríos Tello, felizmente lleno de salud en su casita de la calle Maravilas, jirón Ancash 1449, interior 15, Barrios Altos. El no asistió al entierro de su amigo Felipe porque estaba de gira artística con su segunda voz, Dimas Ayulo, "Come pan". Era el dúo "Los Trovadores Peruanos" y viajaron contratados, cosa muy difícil por esa época, a las repúblicas hermanas de Bolivia y Argentina. Otro gran ausente fue el "Chino" Teodoro Ernesto Soto Agüero, el más joven de los músicos amigos del bardo inmortal. El vals más conocido del "Chino" es "La abeja". También me extraña mucho no ver en las fotografías del entierro, por ejemplo, a los laudistas que eran muy amigos del "cantor de los humildes". Pancho Estrada, Augusto Naranjo Carrillo (padre del poeta peruano Reynaldo Naranjo), Juan José Araujo, Isaías Otiniano, Roberto Revelli, Pedro Patiño, Nicolás Wetzell. No vemos tampoco a Alfredo Weston, "Chapita", a José Moreno, "Paquete", a Víctor Campos " El pato", a Alberto Douglas, a Enrique Thais, a Rosa y Alejandro Ascoy, a Angel Monteverde "El Chino", a Jorge Costa, a Luis Romero "Pindongo", al "Cholo" Alcides Carreño, a Manuel Covarrubias, a Víctor Correa, a Pablo Casas. Podríamos decir que Felipe Pinglo Alva cada día compone mejor. Vamos descubriendo con paciencia como eran exactamente sus canciones. Tuve el honor de estar no hace mucho en una hermosa reunión con Víctor Correa, Juan Ríos, Alcides Carreño y Abraham Valdelomar. Juanito Ríos cantó el inmortal valse "El plebeyo". Como en un sueño, recordé la voz de Augusto Ballón, que lo cantaba idénticamente. La primera frase musical no tiene nada que ver con lo que se canta. Es lo que podríamos llamar una escala melódica ascendente. Lo que se canta actualmente es exactamente igual al vals argentino de esa época "Mi Martha". Esto aprovechaban los enemigos del bardo para murmurar que era un plagiador. Parece mentira, pero el maestro provocó malestar en muchas personas. Toda innovación crea resistencia. Sobre todo en los conservadores, en el peor sentido. O sea, los enemigos del cambio. Los reaccionarios.

RECTIFICACIONES

Aprovecho estas páginas que me brinda "La República" para dar mi más sinceras excusas a Carmencita y Felipe Pinglo Rivera, por dos errores involuntarios que cometí en el programa "Noche de Gala" el día sábado 3 del presente mes, cuando a las 7 de la noche dije que Pinglo estuvo detenido y que "Bouquet" no era de él. Carmencita me aclara que su señor padre jamás ha estado detenido. Sin que yo le dijera el nombre de mi informante, ella me lo adelantó. Increíble, pero aún después de muerto, se intenta desprestigiar al bardo. También me aclaró que existe una confusión con referencia al vals "Bouquet". Su padre lo escribió en 1929. Fue en el Callao. Es cierto que se inspiró en una canción de título muy parecido o igual, que cantaba el trío "Mastra", magnífico conjunto argentino que nos visitó por esa época. Lo que Aurelio Collantes "La voz de la tradición" recogió es el vals argentino, muy parecido por haber servido de inspiración. Todas las sorpresas no son agradables. En la reunión que menciono con Juan Ríos, Alcides Carreño y Abraham Valdelomar, el maestro Víctor Correa Márquez, que parece no tener gran simpatía por Pinglo, aseguró que la letra de "·Jacobo el leñador" era de Juan de Dios Peza. Eso es sencillamente falso. Ojalá que la revista que convocó al almuerzo que publique las cosas que dijo Víctor. Ese día, 28 de abril, Correa cumplía 93 años. No quise incomodarlo en su cumpleaños. Pero, por lógica, quien haya leído algo de poesía, debe recordar que los poetas de la época no podían escribir sin rima (principios de siglo). Rubén Darío, Amado Nervo, José de Campoamor, José Santos Chocano, Federico Barreto y muchos otros no podían escribir sin rima. Sus versos eran aconsonantados. No creo que Víctor Correa quisiera hacerle daño al bardo. Sucede que antes de Felipe casi todos los autores tomaban letras de poetas extranjeros o nacionales y les ponían música. Un ejemplo es la polca "La gitanilla", que conocemos como propiedad de Víctor Correa. La letra pertenece a José Santos Chocano.

(Se acerca ya la gitanilla ardiente de hondas pupilas y de labios rojos que viene desde el viejo continente brindándonos placeres con los ojos)

Siendo Pinglo un caso especial de ternura y rebeldía, no podía pasar inadvertido para los políticos en esa época todavía sinceros. Ellos comprendíeron que el pueblo recuerda y canta las canciones y no los discursos. Se ha especulado mucho de la amistad de Felipe con Luis López Aliaga, aprista antiguo y honesto. Se dijo mucho tiempo que Pinglo era aprista. No tendría nada de malo. Es esa época el Apra era un partido de pobres y clase media baja. De lo que nunca se ha hablado es de la simpatía del maestro para con los grupos más a la izquierda. Augusto Ballón Muñoz fue fundador de la primera célula del Partido Comunista, en los Barrios Altos. El nos contaba cosas muy lindas. Por ejemplo, cuando varios grupos obreros y estudiantiles en 1923 convocaron a una asamblea popular en el local de la Federación de Conductores y Motoristas, en la "Espalda de Santa Clara", en los Barrios Altos. Hubo una concurrencia espectacular. El local estaba lleno. Asistieron entre otros la Federación de Panaderos "Estrella del Perú"; el inmortal Amauta José Carlos Mariátegui, estudiantes venidos desde Trujillo, Luciano Castillo, Teodomiro Sánchez y otros jóvenes rebeldes de la época. Con 24 años, Pinglo escuchó de pie por primera vez en su vida al Amauta. Contaba Augusto Ballón que la palabra de José Carlos Mariátegui quedó imborrable en la conciencia del joven Felipe. Igualmente lo impresionó la palabra del mártir obrero Delfín Lévano. Fue una noche auténticamente revolucionaria. Delfín Lévano representaba la corriente anarco sindicalista. Era muy querido. José Carlos Mariátegui representaba la corriente marxista. En un momento no se pusieron de acuerdo y se puso muy áspero el debate. Lévano y su gente empezaron a retirarse. La palabra del Amauta resonó como trueno: ¡Compañero Lévano, somos muy pocos para dividirnos". La grandeza del mártir entendió. Don Delfín y su gente regresaron. Fuertes aplausos y abrazos los recibieron.. Y en homenaje al triunfo de la unidad, cientos de obreros y estudiantes entonaron "La Internacional". Por primera vez los Barrios Altos escucharon "!Arriba los pobres del mundo / de pie los esclavos sin pan!". Desde Las Carrozas hasta el Carmen se cantó el himno de los trabajadores del mundo. Pinglo y Ballón acompañaron emocionados la manifestación. Esa emoción se haría presente más tarde en "El canillita", "Pobre obrerita", "El plebeyo", "Mendicidad", "Oración del labriego", "Jacobo el leñador" y otros. Felipe se hizo muy amigo de Pedro Lévano, hermano de Delfín. Delfín Lévano, heroico dirigente proletario, estaba en la miseria, sin poder trabajar para mantener a su familia. Las prisiones y las torturas que les infligieron los soplones asesinaron sus manos y sus piernas. La clase obrera, su clase, salió en su apoyo. Los obreros organizaron una función "En honor y beneficio del amigo del pueblo. Honrado y laborioso trabajador y escritor obrero: Delfín Lévano". Se realizó ésta en la sala "Manco Cápac", hoy cine Beverly. Fue un sábado 28 de noviembre de 1931. Actuaron grupos obreros y grupos artísticos profesionales. El gran dúo que integraban Luciano Huambachano y César Pizarro, Germán Concha y Carlos Covarrubias, famosos cantores; el dúo de guitarristas E. Márquez y J. Romero; el trío J. Verástegui, C. Mirando y A. Santos. Reapareció el cantor y bailarín "EL africanito". Un obrero de apellido Macedo, figura programado. Se dice que interpretó hermosas canciones y que debutó la estudiantina de José Lazo. Todo en funciones de vermouth y noche. La platea costó 44 centavos y la "cazuela" 22. Fue un lleno total. Días antes de la actuación, Pinglo se enteró por la progaganda de este homenaje benéfico para Delfín Lévano. El bardo tenía gran admiración por la valentía de Lévano. Inmediatamente se dirigió a la avenida Manco Cápac, en La Victoria. A un callejoncito, a media cuadra de lo que hoy es el cine Odeón. Allí vivía Pedro Lévano. Felipe le preguntó molesto por qué no lo habían considerado en el programa. Pedro Lévano le dio mil excusas y le explicó que la organización lo había distraído. Pinglo insistió en actuar y cantó y tocó fuera de programa. Muy pocas personas saben que en una época se prohibieron cantar por radioemisoras varias canciones de Felipe Pinglo. Fue por 1939, cuando gobernaba el país el general Oscar R. Benavides, con la consigna de "Orden, Paz y Trabajo". Una de las canciones prohibidas fue "El plebeyo".





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