domingo, 20 de marzo de 2011

LA CANCIÓN DE LA CHICHA



LA CANCIÓN DE LA CHICHA

Por Manuel Acosta Ojeda

Interrumpimos la cronología de los artículos publicados para brindar un pequeño recuerdo de una canción olvidada: "La Chicha", en homenaje a nuestro aniversario patrio.

Son tres las fuentes que nos permiten escribir el presente artículo, la primera es don Aurelio Collantes –"la voz de la tradición"– la cual a pesar de no ser muy exacta nos ha servido de base para seguir investigando, la segunda el gran historiador Juan José Vega y la tercera el honesto y terco recopilador de lo nuestro don Lucas Borja Rojas.

Esta obra fue escrita literaria y musicalmente antes del –aun en estudio polémico– Himno Nacional del Perú, por sus mismos autores, don José de la Torre Ugarte y don José Bernardo Alcedo, posiblemente al saber de la llegada de San Martín con el ejército libertador a Paracas en setiembre de 1920.

Juan José Vega nos dice: "La Chicha se estrenó en las festividades y jolgorios que se organizaron en Lima en los días previos a la proclamación de la Independencia (...). Se trata de una melodía fácil y aun ingenua; con su texto popular pegó sobre todo entre las masas de negros, mulatos, zambos y trigueños que en ese entonces abundaban en Lima.

Debió ser inmensa la algarabía del pueblo a la huída del general Canterac hacia la sierra y el refugiarse del Virrey La Serna y sus allegados en la fortaleza del Real Felipe.

El 28 de julio de 1821, día de la Proclama de la Independencia; no fue la celebración de una victoria militar, ni la rendición del virreinato; para la aristocracia limeña fue una fiesta más de jolgorio, celebrada en el Cabildo, la que fue superada por el baile de gala que ofreció don José de San Martín la noche del día siguiente en Palacio de Gobierno, según La Gaceta publicada el 1 de agosto de 1821.

Sobre el tema Basilio Hall, –marino británico– escribió: "Por la noche, San Martín dio un baile en Palacio, de cuya alegría participó él mismo cordialmente; bailó y conversó con todos los que se hallaban en el salón, con tanta soltura y amabilidad, que de todos los asistentes, él parecía ser la persona menos embargada por cuidados y deberes".

Volviendo a la canción, ésta al igual que la bebida que le da el nombre, había ido madurando de boca en boca, llegando a su punto más alto de fermentación al explotar en las voces de las clases populares que "a todo pulmón" cantaron:

Patriotas el mate de chicha
llenad y alegres brindemos
por la libertad

I

Cubra nuestras mesas el chupe y quesillo,
y el ají amarillo, el celeste ají.
Y a nuestras cabezas la Chicha se vuele,
la que hacerse suele de maíz o maní

II

Esta es más sabrosa, que el vino y la sidra
que nos trajo la hidra, para envenenar.
Es muy espumosa y yo la prefiero
a cuanto el Ibero pudo codiciar.

III

El Inca usaba en su regia mesa,
con que ahora no empieza, que es
inmemorial.
Bien puede el que acaba, pedir se renueve
el poto en que bebe o su caporal.

IV

El sebiche venga, la guatia en seguida,
que también convida y escita a beber.
Todo Indio sostenga con el poto en mano
que a todo tirano ha de aborrecer.

V

¡Oh licor precioso, tú licor peruano,
licor sobrehumano, mitiga mi sed!
¡Oh néctar sabroso de color del oro,
del indio tesoro, patriotas bebed!

VI

Sobre la jalea del ají untada
con mano enlazada el poto apurad.
Y este brindis sea el signo que damos
a los que engendramos en la libertad

VII

Al cáliz amargo se tantos disgustos
sucedan los gustos, suceda el placer.
De nuestro letargo a una despertamos
y también logramos libres por fin ser.

VIII

Gloria eterna demos al héroe divino
que nuestro destino cambiado ha por fin.
Su nombre grabemos en el tronco bruto
del árbol que el fruto debe a San Martín


La aparición del Himno Nacional –el 23 de setiembre de 1821–, eclipsó la popularidad de "La Chicha", que lentamente fue cantándose menos hasta su desaparición.

Tomado del Suplemento Variedades del diario El Peruano.

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