domingo, 20 de marzo de 2011

RECUERDOS DE ANTEAYER


RECUERDOS DE "ANTEAYER"

Por Manuel Acosta Ojeda

EN EL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE CIRO ALEGRÍA (2009)

Conocimos personalmente al gran maestro, no solo notable escritor, sino valioso ejemplo a seguir por los peruanos con dignidad. Su rebeldía y coraje fueron causados

por su deseo de llenar de panes y libros las mesas de los pobres. Estos "delitos" lo hicieron sufrir carcelería en dos oportunidades: la primera, cuando viaja a Cajamarca para encabezar las manifestaciones populares que invitaban a un levantamiento del pueblo armado en 1931, donde es arrestado y llevado a la cárcel de Trujillo; la segunda fue por participar en los sangrientos hechos del levantamiento popular conocido como la Revolución de Trujillo en 1932, siendo capturado en Huamachuco y recluido en la Penitenciaría de Lima, conocida también como "el Panóptico", donde fue sentenciado a 10 años de cárcel. Allí conoció a Emilio Willman, alias "Carita", renombrado matón del hampa limeña, quien el 2 de mayo de 1915 diera muerte a Cipriano Moreno, "Tirifilo", el más "guapo" de "abajo'el puente".

Willman le contó el duelo que sostuvieron ambos personajes, que se convertiría en 1953 en la novela Duelo de caballeros. En realidad, fue una pelea entre dos faites, noticia cubierta en su momento por Teresa "La Pantera" para Variedades y por J.C. Mariátegui para La Prensa, quien tal vez por su juventud califica a los protagonistas como "dos héroes de la chaveta".

La noticia corrió como reguero de pólvora por todo Lima, dando origen al valse Sangre criolla, de autor anónimo, y que se dice era cantada con la música del vals Canto a Luis Pardo o La Andarita de Justo Arredondo. La revista semanal Variedades, en su edición N° 376 del 15 de mayo de 1915, página 2116, la reprodujo; dato que agradecemos a Darío Mejía.

Aclaramos que los dos primeros versos pertenecen a la zarzuela La verbena de la paloma, de 1894, que también son usados en el vals Los ojitos del
puente.

Sangre Criolla-Vals

"También los hijos del pueblo
tienen su corazoncito"
que el valor no es patrimonio
sólo de los señoritos.
Dos guapos han dado prueba
sin actas y sin padrinos,
que aquí tienen los criollos
el corazón en su sitio.
Sin floretes ni pistolas,
sin médico y sin testigos,
sino con unas chavetas
puntiagudas y con filo
en el Montón se citaron
el Carita y Tirifilo.

Los versos siguen en forma extensa y no fueron los únicos que existieron, muchos escritores de la época dedicaron páginas para este recuerdo.

Las versiones se contradicen. Algunas, como la obra de Ciro Alegría, ponen a "Carita de Cielo" como un justiciero, celebrando su coraje; y a Tirifilo como "el indiscutible mandamás del hampa negra y mulata de Malambo".

Por el contrario, José Torres de Vidaurre le rinde honores, lamentando su muerte:

"Qué vas a hacer ahora, Lima / si a Tirifilo mataron, / a él que era la Plaza de Armas / la Barranquita y Malambo. (...) / Que era el cuco de los faites / caminaba como malo, / y se enjugaba una lágrima / cuando moría un zutano / Conocía los secretos/ muy íntimos del Estado / (...) defendía a las ancianas / molestaba a los macacos.

Muerte de Tirifilo es otro vals, de autor anónimo, en el que es clara la opinión popular: "Quien a cuchillo mata a cuchillo muere (...) / Ni siquiera un leve acento / de dolor se oye cercano / todos dicen: fue un villano / que vivió para tormento. / Es un enemigo menos/ de la pobre humanidad/ que lleva a la eternidad/ el estigma que sabemos."

Emilio Willman era un joven buen mozo, hábil bailarín, buen cantor que se acompañaba tocando la guitarra, lo cual aumentaba su atractivo físico siendo muy cotizado por las mujeres. Cipriano Moreno, por su parte, era un faite negro de Malambo, quizá el más temido de todos.

Gracias a un indulto decretado por Óscar R. Benavides, en 1933, nuestro escritor, el dueño del "ciento", queda en libertad, continuando con su lucha al escribir para el entonces clandestino diario La Tribuna.

Tomado del Suplemento Variedades del El Peruano (09/11/2009)

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