lunes, 14 de marzo de 2011

BAILANDO SOBRE UNA GRAN PENA


"LAMENTOS" POR SERIAS DISTORSIONES
Bailando sobre una gran pena

Por Manuel Acosta Ojeda

La guardia vieja de Lima esconde ilustres sembradores de obras musicales, que en ocasiones fueron copiadas sutil o Burdamente. Es el caso del valse "Lamentos" del limeñísimo Ceferino Vergara.

Como suele suceder a menudo, el personaje que llama nuestra atención, es para la mayoría de los lectores un ilustre desconocido, aunque felizmente su obra no corre la misma suerte.Ceferino Vergara pertenece al grupo de los precursores del valse limeño, junto con Justo Arredondo, Miguel Almenerio, Alejandro Sáez, Braulio Sancho Dávila, Pedro Bocanegra, Nicanor Casas, Pedro Arzola, Carlos Gamarra, Manuel Abarca, Guillermo Suárez.

Vergara es autor del valse "Lamentos" –hasta que se compruebe lo contrario–, que fuera publicado en la edición N° 275 de "El Cancionero de Lima" de junio de 1917, siendo grabado el 22 de agosto del mismo año, para el sello Victor por Carlos Gamarra y Alfredo Catter, en las voces, con el acompañamiento en la guitarra de Carlos A. Saco (Victor 72090).

Lamentos -Valse

Perdí mi compañera idolatrada
y mi infortunio siempre lloraré,
en la fosa en que se haya sepultada
se hundirá todo cuanto loco amé,
La cándida paloma noche y día
gime si la abandona su amador
desesperada siento el alma mía
¡Oh cruel destino, tan malo y traidor!
La noche que se enciende tenebrosa
pesa como un sudario para mí
pasión que elevo al cielo, dolorosa,
que solo puede resonar ahí
fue su hermosura mi amoroso encanto,
la adoré con dulcísimo fervor
a ninguna mujer querré yo tanto
¡Oh cruel destino, tan malo y traidor!

Los versos son perfectos endecasílabos, recordemos que cuando la última sílaba es aguda, vale por dos. Poco tiempo después aparece el mismo valse en "El Cancionero Porteño" –dirigido por el "Bohemio chalaco"– en el N° 47, con una cuarta estrofa que fue grabado por el dúo chileno Matrou-Abril y la orquesta de Porfirio Díaz.

Para subir al suspirado cielo
vino por ella un ángel del Señor
en el mundo me encuentro sin consuelo
¡Oh cruel destino tan malo y traidor!

El músico argentino Alfredo Pelaia tomó como inspiración el argumento de "Lamentos", desarrollando hermosos versos a los que tituló "Recuerdos", haciéndole mínimas variaciones en la melodía y conservando el ritmo de valse. Fue llevado al disco en enero de 1941, en la voz de Alberto Castillo y la orquesta de Ricardo Tanturi, apareciendo Pelaia como autor de la letra y la música. "En la noche callada y misteriosa /su recuerdo me inunda el corazón /y su nombre dulcísimo rebosa /de mis labios temblando de pasión. /Ella fue la esperanza de mi vida, /mi consuelo, mi dicha y mi sentir; /la adorada mujer, que no se olvida/y que se lleva en el alma hasta morir. /Yo la amaba con ciega idolatría /ella fue la ventura para mí /porque puso en mí vida tan sombría /con su dulce cariño, la alegría /que consuela la angustia del vivir".

Pero no sería este el único caso de apropiación ilícita, el colombiano Tartarín Moreira utilizó exactamente la misma música del valse de Vergara –no del vals argentino– para su obra titulada "Otro amor de mujer".

El triste valse que compuso Ceferino Vergara a la muerte de su esposa, es maltratado cuando se canta, no con el fin de comunicar un sentimiento, sino sólo pensando en jaranear: "Murió mi compañera idolatrada" (¡así!) "y en mi infortunio siempre la lloraré" (¡eso!) "y en la fosa en que se halla sepultada" (¡dale!) "se hundirá todo cuanto loco amé" (¡voy a ella!). Error repetido en muchas obras sinceramente tristes, donde de tanto escucharlos nos acostumbramos a esta incongruencia. Una de las razones por la que el cancionero criollo es tildado como lastimero y huachafo.

Tomado del Suplemento Vaiedades de El Peruano

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