jueves, 2 de junio de 2011

FEDERICO BARRETO

VARIEDADES_167[1].pdf - Adobe ReaderFEDERICO BARRETO Y LA CANCIÓN OLVIDADA



EL CANTO CAUTIVO


Por Manuel Acosta Ojeda.

Tacna la heroica no es una simple frase. Ella resume dramáticas historias de sus hijos en los tiempos de la ocupación. En este artículo el autor recuerda al vate Federico Barreto, un abanderado del patriotismo.

"Fue un sábado 5 de Abril,
el día que al mundo conmueve,
de aquel nefasto año de 1879..."

Con estos versos se inicia un valse del gran patriota Lucas Borja Rojas, pues fue el día que el país del sur nos declaró la guerra.

Los recuerdos que dejó la llamada "Guerra del Pacífico" son amargos y duelen aún. Es importante recordar los errores cometidos para no volver a caer en ellos.

La chilenización fue terrible. A los tacneños se les trató inhumanamente. Se expulsó de su heroica tierra a los maestros y se cerraron las escuelas peruanas; se clausuraron las iglesias, sin permitir la permanencia de los sacerdotes nacionales, se dio la prohibición de edición e ingreso de periódicos peruanos; la alta sociedad tacneña fue expulsada de la ciudad, sus clubes tapiados, etcétera.

"Desde el destierro"
"De mi suelo natal estoy proscrito
y al verme aquí, tan lejos de mis lares
La indignación ahoga mis pesares
y en lugar de una queja, lanzo un grito.
¿Cuál fue, decid, mi crimen inaudito?
¿Adorar a mi patria en sus altares?
¿Consagrarle mi brazo y mis cantares?
¡Pues hónrame la pena y el delito!
¡Madre Tacna, soporta tu tormento
con el valor del martir en la hoguera!
¡Muéstrate grande hasta el postrer momento!
Fija está en ti la humanidad entera
sufre ¡pero no lances un lamento!
muere ¡Pero no cambies de bandera!

"Desde el destierro" se llama este soneto, de autoría del tacneño José Federico Barreto Bustíos. El "Poeta del Cautiverio", quien fuera el abanderado del patriotismo y por eso marchó al destierro. Sus padres fueron el coronel Federico María Barreto y doña Ventura Bustíos.


Hay personajes que reprochan a los tacneños, el hecho de no haber conservado estas canciones, –pues tuvieron melodías que intentamos reconstruir– lo que es muy injusto. Desde 1900 no se podía lucir una bandera peruana, ni siquiera para Fiestas Patrias. Ni celebrar éstas, menos cantar nuestro Himno Nacional.

Los patriotas eran señalados, las puertas de sus casas amanecían pintadas con aspas negras. Quedarse, era prácticamente un suicidio. Los encargado de asaltar, golpear y hasta asesinar a los compatriotas que no querían "chilenizarse", tenía como apelativo el apodo de "los mazorqueros", nombre con el que se denominaba a los mercenarios, que eran delincuentes comunes.

Cuenta la leyenda que al final de las tardes los padres o abuelos llevaban a los niños tacneños hasta el patio trasero de la casa, bastante lejos de la puerta principal, allí casi susurrando les enseñaban a cantar el: "Somos libres".

El circo por el pueblo está invadido,
y allí, causando admiración y pena,
Prince, el león de espléndida melena
se revuelca en su jaula enfurecido.

Mira a la turba con el cuello erguido,
y al verse el pobre atado a una cadena
hunde la garra en la candente arena,
y grita: ¡libertad! con un rugido.

Como esa fiera indómita y altiva,
conozco yo otra de inmortal renombre,
que también ruega porque está cautiva.
No es Prince, no, su soberano nombre,
no está en el Senegal su patria magna.
su patria es el Perú, su nombre es Tacna.

"Prince" es el nombre de este poema y Federico Barreto su autor, quien nació el 8 de febrero de 1868 y murió en Marsella, Francia, el 30 de octubre de 1929, 63 días después de que su querida patria chica volviera al Perú.

Capítulo aparte y que merece un libro entero, es el recuerdo de las "señoritas de Tacna" que menciona el ilustre Jorge Basadre en uno de sus libros. El gobierno de Chile para conseguir votación a su favor en el Plebiscito, envió a la "Heroica Ciudad" los más arrogantes oficiales de su ejército –blancos, altos, atléticos, ojos verdes–, los que tenía como misión no sólo enamorar a jóvenes tacneñas para seducirlas, sino conseguir unirse con ellas en matrimonio, en esta forma tenían carta de ciudadanía peruana y derecho a votar en Tacna. Ni uno solo consiguió su objetivo y las "Señoritas de Tacna" pasaron a la historia en la admiración, y el recuerdo de bellas jóvenes vestidas completamente de negro como símbolo de luto cerrado.


Tomado de la Revista Variedades del diario El Peruano.



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