domingo, 5 de junio de 2011

EL “RUISEÑOR” OLVIDADO

VARIEDADES_170[1].pdf - Adobe ReaderVÍCTOR CORREA MÁRQUEZ

“El ruiseñor” olvidado

Por Manuel Acosta Ojeda.

Este personaje fue uno de los compositores de música criolla más populares en las primeras décadas del siglo XX. El autor recuerda la trayectoria de Víctor Correa al cumplirse un aniversario de su nacimiento.

Quiero presentar a Víctor, con su valse más conocido “En ti pensé” y la letra dice:

“En ti pensé, al ver tu hermosura
en mi presencia aparecer te vi
revestida de luz y de ternura
eres tú la estrella que fulgura
un rayo de oro, sobre el azul turquí.

La lumbre pura de tus ojos bellos
mi apasionado espíritu inflamó
ardió de amor, mi corazón por ellos
y mi alma, en sus purísimos destellos
que la aurora refulgente vio
todo acepto, por tu amor: ¡la vida!

Ventura y gloria, me darás también
y hasta la muerte, me será querida
si viene por tus manos bendecida
o si viene por tu cólera, o desdén”.

El maestro nació en el Callao, un 28 de abril de 1894, en la calle los rieles del trigo, hoy la avenida Buenos Aires. Su padre fue don Alcibíades Correa Herrera, de Cajamarca, y su señora madre doña Juana María Márquez y Barreto, limeña. La primaria la realizó en el Colegio de don Ramón Espinosa en Barrios Altos, pues “la secundaria era muy difícil para los pobres”, recordaba Víctor.

Víctor conoció a don Eduardo Espinel, padre de Pedro, quien era la figura principal de la “Volante de 5 esquinas”, grupo musical que era el mejor de los “Barrios Altos”. La “Rondalla” en la que tocaba Víctor era mucho más joven, menos cotizada y conocida. Cantaba junto con Erasmo Ramírez, quien le hacía la segunda voz, y sus amigos inseparables eran Andrés Meléndez y Teodoro Recuenco allá por 1914, cuando empezaba la Primera Guerra Mundial. Por esa época, un muy joven Felipe Pinglo empezó a frecuentar la casa de Correa, donde ensayaban casi todos los días.

Era costumbre de los limeños asistir a las “retretas”; los barrioaltinos iban a la plazuela de Santa Ana, a escuchar obras de los grandes maestros y trozos de zarzuela, de las que sacaban algunas melodías casi en broma, colocándoles los versos de diferentes poetas.

De allí nacen las canciones: “El campo con su aroma y su rocío, palpita el sol sobre la suave brisa, uniendo tu corazón junto al mío, que late palpitante a prisa (...). Eres Virginia, la diosa Minerva, en quien he puesto todos mis sentidos; todo mi ser, tu recuerdo enerva, no he de morir sin realizar mi sueño (...)”.

El valse conocido como “Amarga verdad” es en realidad “Amable Beldad” y dice: “No llores amable beldad/ que el tiempo te hará olvidar / no llores, no gimas tanto/ tu no eres traidora, ni ingrata mujer”.

Su polca más cantada es “La gitanilla”: “Se acerca ya, la gitanilla ardiente de ondas pupilas y de labios rojos, que viene con su amor ferviente, brindándonos placeres con los ojos...”. Amparito Baluarte, poetisa nacional, me contó que esta letra pertenecía a José Santos Chocano, y que el tercer verso de la cuarteta consignada “que viene con su amor ferviente” era “que viene desde el viejo continente”, afirmación que Correa aceptó en una reunión donde estábamos Abraham Valdelomar, Juan Ríos y Alcides Carreño.

El joven paisano Darío Mejía, acucioso investigador de lo nuestro, encuentra en el Cancionero de Lima, en la edición número 264 de 1917, tal vez la primera publicación de la letra de la polca “La Gitanilla” con el comentario que era una “Polka de moda” cuya letra le pertenecía al bohemio Amsedel Royamotos. La publicación aquella decía:

Se acerca ya la gitanilla errante
de tez morena y de labios rojos,
que hiere cuando mira con sus ojos
que son dos astros de una luz brillante.

Cuarteta seguida por tres más, de gran parecido con las de Chocano. A inicios de 1917 Correa tenía ya 21 años, siendo sus canciones las preferidas en la pequeña Lima, sumemos a esto la gran popularidad de Chocano quien nació en 1875.

Recordemos que los editores de los cancioneros de esa época daban como verdad la información que recibían en las imprentas, razón por la que se cometieron muchas “confusiones” en letras y autores, que hasta hoy perduran.

Tomado de la Revista Variedades del diario El Peruano.

1 comentario:

  1. exelente gracias te lo agradesco Manuel Acosta Ojeda de corazon es mi gran abuelo Victor Correa . me puedes agregar carmenchorrillos@hotmail.com

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