martes, 15 de febrero de 2011

MUSICALIZANDO POEMAS


POR EL HONOR DEL BARRIO
Musicalizando poemas

Por Manuel Acosta Ojeda
Tomado del suplemento Variedades de El Peruano del 14/02/2011

La formación de la canción criolla se nutrió de versos de los más renombrados poetas nacionales e internacionales, llegando a las clases populares en el famoso almanaque Bristol, musicalizados con el solo afán de mantener en alto el orgullo del barrio.
Cuando una obra lleva el sello de Guardia Vieja o Dominio Público, muchas veces se debe al descuido de las disqueras por obtener el nombre del autor, ahorrándose, de paso, el pago de los derechos de este.
Si es señalada como Guardia Vieja o autor anónimo, significa que el nombre del autor se perdió en el tiempo; en cambio, la denominación de Dominio Público es utilizada para la obra que, teniendo autor conocido, el plazo de protección de los derechos patrimoniales venció, pudiendo ser de 20 años (Ley de 1848), 50 (Ley de 1961), o 70 años (D. Leg. de 1996), según la ley.
Los integrantes de la considerada Guardia Vieja eran asiduos lectores de la alta poesía del momento, utilizando, para defender el honor del barrio, algunos versos de poetas de renombre.
Del segundo barrio en antigüedad, del Alto Lirio, era don Miguel Almenerio Mejía (nacido en el Callao en 1877), personaje central de la naciente canción limeña, quien junto a su paisano Manuel Reynaga se inicia tocando la bandurria; cabe anotar que junto con Alejandro Sáez y Justo Arredondo, entre otros, dejaron grabaciones con valiosa información.
Lo conocí en la calle Teniente Arancibia, a media cuadra del jirón Huari, en los Barrios Altos, en 1950, teniendo la suerte de entablar dos largas e inolvidables conversaciones, pues por aquellos años yo cantaba a dúo con su hijo menor, Víctor. Así nos enteramos que musicalizó el poema

"Tempestad", de José Fianzon (1870-1925).
Tempestad – valse

Tras angustiosa noche,
de tempestad horrible
en que el fragor del trueno
la tierra hizo temblar
Las nubes se disipan
el cielo se aclarece

allá por el oriente
allá lejos, muy lejos
empieza ya a aclarar
De la naciente aurora
al pálido reflejo
que baña con sus ondas
el vaporoso tul.
Descubres en la enorme
silueta de la roca
que con su blanca espuma
las salpica el mar azul.

Nuestro musicalizador tiene más obras, como es el caso de "Mis ilusiones", con letra de Carlos Gamarra Ocharán, hijo de "El Tunante". Revisemos su primera estrofa, la que es un cuarteto
decasílabo perfecto.
Mis ilusiones las vi perdidas
en las vehemencias de mi pasión
y en el momento del desengaño
quedó sin vida mi corazón.

De labios del propio Miguel, escuché el valse titulado "Rebeca", con una voz bastante apagada.
Al terminar me comentó que este valse era producto de una travesura. De los discos marca Columbia de 1911, grabados por los "Montes y Manrique", sacó los versos que hasta ahora son cantados, inevitablemente con deformaciones y agregados en sus letras.

El famoso dúo graba una parodia de carnavales (Disco Columbia P42), dentro de la cual se animan a cantar:

"Rebeca, de mi vida, yo muero por ti,
lejos de ti me encuentro abatido,
tú recordarás el amor que me juraste
al estrechar tus labios con fervor.
Aquí me tienes penando
sin poderme consolar,
a todas horas temiendo
que me vaya Rebeca a olvidar.

El tercer pie dice:

"Acuérdate que anduvimos
por montes y serranías;
cuando la sed te agitaba
de mis lágrimas bebías".

Pertenece a la quinta estrofa del "Para canto, en tono de yaraví" de "don Honorio de Calatayud"
Lorenzo L. Bazo, 1853 (1) seguida de dos versos más: "y en mis amorosos brazos/ reposabas
y dormías".

Grabado en Disco Columbia P87, con el titulo: "Yaraví".
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(1) Manuel Zanutelli, en Canción Criolla, Memoria

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