sábado, 19 de febrero de 2011

JOSÉ LIBORNIO IBARRA


JOSÉ LIBORNIO IBARRA
Marcha de las banderas

Lo escuchamos siempre en cada ceremonia oficial y el orgullo nos embarga cuando empezamos a oír esa melodía vibrante, vigorosa, como ocurre con todo buen peruano. Sin embargo, poco se conoce de su autor, que merece un justo homenaje.

El 17 de marzo de 1895, Nicolás de Piérola ingresa por la portada de Cocharcas con sus tropas, iniciando una guerra civil en contra del entonces presidente Andrés Avelino Cáceres, dejando un saldo de más de mil muertos, por lo que el "Califa", como llamaban a Piérola, no gozaba de la simpatía de las clases populares ni aristocráticas, los que recordaban a Cáceres como el Brujo de los Andes y héroe de la Guerra del Pacífico.

Para conseguir respaldo, Piérola contrata al gran músico filipino José Savas Libornio Ibarra, a quien le encarga enriquecer los conocimientos musicales de nuestras bandas militares. El "maestro" Libornio, como lo llamaban quienes lo conocieron, no fue muy bien recibido en Lima. La época era difícil: las heridas de la derrota con Chile, el civilismo, el siglo XX que se venía, etcétera.

La versión oficial nos cuenta que el 24 de setiembre de 1897, siendo profesor y director de la Banda de Músicos del Ejército, Libornio estuvo a cargo de la parte musical del Te Deum en honor a la Patrona de las Armas de la República, nuestra Virgen de las Mercedes, en la Basílica de La Merced; cuando el presidente Nicolás de Piérola se acercó al director de la banda para felicitarlo, éste aprovechó para decir: "Excelencia, el Himno Nacional está siendo ejecutado muy indiscriminadamente, conviene convocar a una marcha para saludar a la Bandera y para todos los actos oficiales que se deriven de los acontecimientos cívicos". La respuesta del Jefe de Estado no se hizo esperar: "Maestro, Ud. tiene la palabra".

Unos meses después, el 9 de diciembre, en la Misa de Campaña por el día de la victoria de la Batalla de Ayacucho, la llegada de Piérola fue anunciada con una marcha que ya no era el Himno Nacional. Al terminar el acto, un edecán del Jefe de Estado preguntó a Libornio, qué marcha era ésa, respondiéndole que se trataba de la que le pidió el Presidente. Una semana más tarde, el 17 de diciembre, fue expedida la resolución pertinente que reconocía la Marcha Nacional Peruana para ser ejecutada en todo acto oficial. Ya en 1909, durante el gobierno de Augusto B. Leguía, se dispuso que, en adelante, se denomine "Marcha de las Banderas", la misma que se ejecutaría para anunciar la llegada y retiro del Jefe de la Nación, la elevación de la Sagrada Hostia durante las ceremonias religiosas oficiales y el izamiento de la bandera en cuarteles, buques de la armada, puestos de frontera y centros de enseñanza.

"Arriba, arriba el Perú
y su enseña gloriosa inmortal
llevando siempre en alto
la Bandera Nacional..."

La tradición oral dice que Piérola le exigió al "maestro" Libornio que compusiera una obra musical para demostrar su talento. Él se negó. Adujo que él no pidió venir y su contrato era como profesor y no como compositor. Recordemos que no había sido bienvenido por la élite limeña. Ya que ésta no concebía que un "chino" vistiera el uniforme del Ejército del Perú, sumado a que no hablaba castellano, sólo inglés.

Flora Obando, hija de don Federico Obando, narra: "Libornio, venía seguido a nuestra casa siendo yo muy niña, y decía: "Tu papá es el único amigo que tengo en el Perú, porque los otros no me aceptan" (Óscar Chuima Obando, entrevista 1994).

Nicolás de Piérola insiste y el maestro Libornio acepta la misión, demostrando su
genialidad, componiendo nuestra hermosa "Marcha de Banderas", que hasta ahora está vigente, con más de 100 años de vida. Nuestro personaje sería el padre de la Canción Criolla, pues no conocemos otro autor de letra y música, anterior a él.

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