sábado, 14 de mayo de 2011

INGÁ


INGÁ

Por Manuel Acosta Ojeda

La comercialización de la música alegre de nuestro paisano negro ha estandarizado los ritmos que por simple deducción debieron ser con características propias, como es el caso de toda la mal llamada "música negra". Ésta pertenece al género erótico-festivo, dentro del grupo más grande de las dedicadas a la conservación de la especie.

Por 1940, en una hacienda denominada La Calera en Surquillo, tuve la oportunidad de apreciar una fiesta de paisanos negros. Serían 6 de la tarde cuando aproximadamente 50 a 60 campesinos negros de uno y otro sexo, hicieron un círculo, al lado de una laguna o estanque que servía para la irrigación, al centro de la rueda estaba una robusta negra, quien cargaba algo que parecía una almohada imitando a un muñeco o una criatura, simulando darle "el pecho" de vez en cuando, quien movía sus caderas de atrás hacia adelante y luego para los costados en forma "muy exagerada" y obscena para nuestros ojos occidentales. Ella danzaba sola durante unos 3 minutos y durante ese tiempo lo hacía mirando fijamente a un varón elegido por ella, con el que se iría finalmente después de aventar el muñeco a otro varón.

Por 1960 volví a ver esta costumbre en los Barrios Altos, en casa de unos vecinos de Pancho Ballesteros, quien vivía en el callejón De los Tres Patios, en la Bajada del Prado, luego en casa de los Vásquez en Breña, de los Valdelomar y otros amigos; pero ya muy diferente. No eran solamente negros los que hacían el círculo y el contoneo de la negra no era tan voluptuoso, suponemos que aquí estábamos viendo la danza ya transformada, pues el muñeco no tenía destino fijo y era arrojado hacia el grupo, algo similar al ramillete de bodas, y quien lo cogía fuera hombre o mujer estaba obligado a ingresar a bailar al centro, repitiendo luego la maniobra de tirar el muñeco, al son del canto:

Mi mama, mi taita...
cuida'o con la criatura, Ingá ingá (bis)
El nene quiere mama', Ingá ingá
ven, dáselo a su mamá (bis)

* La palabra taita no está referida al papá, sino que sería ¡Mi Dios! o ¡Señor!, ya que también es aplicado este término al Ser Supremo, como por ejemplo: "Taita Dios". Aprovechamos de la oportunidad para agregar que taita no es una palabra de origen quechua, sino, del latín Tata –voz infantil equivalente a padre– y fue rápidamente asimilada al idioma de los incas.
Podría repetirse el caso en la primera exclamación de alarma. "Mi mama", la que sería equivalente a ¡Mi madre!
* El término "mama'" es la mutilación del verbo mamar.
* "Enciéndete candela/ fríete cebolla..." no tiene nada que ver con el tema, pues no hay ninguna referencia al llanto de una criatura, ni a la lactancia. Son versos o letras que se incorporaron recientemente.

Guillermo Durand en su trabajo Canto y danza. Cuatro expresiones de la costa peruana (1999) dice:

El marco instrumental que sirve de acompañamiento, lo integran guitarras, cajón, palmas y un coro de cantantes a los que posteriormente se añadieron la cajita, la quijada y, eventualmente, el clave (palos percutidos entre sí). Se sabe que antiguamente se acompañaba con arpa, vihuela y tambor de parche, confeccionado de una botija de arcilla aserrada, con un cuero de panza de burro, o de chivo, asegurado con cuerdas a la boca y templado con fuego. Este tambor se percutía con las manos, con cañas o palos, indistintamente.

En un trabajo reciente de Chalena Vásquez sobre la Cumanana (2007), encuentra:

(...) en el idioma kikongo, podemos encontrar, la sílaba Nga o Inga como un sufijo, que significa "si". Teniendo en cuenta que inga, es sí. Comprendemos porque Man-NGA es oráculo, porque la traducción sería "sí", el que sabe", "conocimiento-sí".

Esta teoría es la última de la que tenemos noticias, y confirma lo que siempre decimos: "El trabajo de investigación
nunca se termina".

Tomado del Suplemento Variedades de El Peruano







Nota. Al no encontrar un video en el que se asemeje más al artículo, hemos tratado de poner algunos videos recientes que más se acerquen a fin de que pueda ayudar a una mejor ilustración.

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